¡Así no se puede!
Luis Figo desató la locura cuando llegó ayer al establecimiento en el que firmaría autógrafos como parte de la promoción del duelo de hoy, en el que se enfrentarán las leyendas del Real Madrid y Barcelona en el estadio Rommel Fernández (8:00 p.m.).
Las personas presentes en el lugar, o por lo menos muchas de ellas, dejaron abandonado al otro crack que se encontraba en el local, el brasileño Rivaldo (exbarcelonista), una vez oyeron los gritos que anunciaban la llegada del portugués.
Sin embargo, a diferencia de Rivaldo, Figo no le pagó a todos con la misma moneda de cariño que le dieron a él. Lució mucho más parco y distante que el sudamericano.
Es lógico que al ver a una figura de esta talla, la gente se alborote y se fomente algo de desorden. A Figo no le gustó para nada que esto sucediera.
Así no se puede, si no se ponen en orden, me voy, señaló el luso al ver que las personas no estaban manteniendo la compostura que él deseaba.
Se están repitiendo (refiriéndose a la gente que quería autógrafos o fotos suyas), si no hay más nadie, me voy, dijo luego.
El futbolista ya retirado, que en su momento formó parte del Real Madrid de los galácticos, tuvo sus aires de divo. Y si comparamos su trato con el de Rivaldo, podríamos bien decir que en el enfrentamiento de ayer, el Barcelona terminó ganándole el partido a los merengues.