El mal de los cetros interinos
La Asociación Mundial de Boxeo (AMB) anunció el último martes, el deseo de reducir el número de campeones de su entidad en ocho de sus principales categorías.
La promesa fue hecha por el propio presidente de este organismo, el venezolano Gilberto Jesús Mendoza, en un conversatorio que tuvo con la prensa panameña en la ciudad capital.
Queda claro que, en este anhelo, desaparecerá el siempre criticado título interino que, al final, hoy no tiene razón de existir porque perdió el motivo real por el que fue creado.
Para refrescar las memorias, el cetro interino, específicamente el de la AMB, sería disputado cuando un monarca regular no pudiera defender su diadema por encontrarse incapacitado debido a asuntos legales o lesiones.
De ahí, surge entonces la necesidad de enfrentar a los altos clasificados que se disputarían una corona interina, con tal de darle movilidad a la categoría.
Tras cumplir este proceso, el campeón regular, inmediatamente resuelta su lesión o superado el mal que lo llevaba a no defender su cinturón, estaba obligado a combatir con el campeón interino. Este paso, nuevamente, arrojaba que solo hubiera un solo campeón por división.
Al principio la idea fue aceptada, pero fue la propia AMB que decidió romper las reglas, aprobando peleas por campeonatos interinos, a pesar de que el monarca regular estaba activo y libre de lesiones.
¡Así como leen! Todo se convirtió en un negocio, lo que provocó grandes críticas tanto de periodistas -me incluyo- como de la fanaticada, porque veían en una misma categoría tres campeones mundiales, como precisamente lo vemos hoy: interino, regular y supercampeón.
No hay dudas de que ha sido positivo que el presidente de la AMB haya salido a la palestra a anunciar que reducirá el número de campeones de su entidad.
Sin embargo, tengo que recordarle a Gilberto Jesús Mendoza que esta promesa ya se la escuché en marzo de 2013, cuando era el viceprecidente ejecutivo de la AMB, y al final nunca cumplió.
Tocará esperar si la AMB cumple su palabra o a esta se la lleva el viento como en el 2013. O si al final pesan más los promotores de boxeo, a los que hoy las televisoras les exigen que los gladiadores disputen fajas, aunque sea interinas, para entonces invertir en el deporte de las narices chatas y orejas de coliflor.