La nueva vida de 'Mo'
El retiro le ha traido nuevos roles a Mariano Rivera. Atrás quedaron aquellos días de tensión y suspenso cuando en sus manos estaba asegurar el triunfo de los Yanquis de Nueva York.
Ahora su figura se relaciona más con eventos de caridad y motivación. El panameño ha cambiado las manillas por los micrófonos, un terreno donde no se destaca menos.
Desde que puso fin a su carrera en 2013, el líder histórico en juegos salvados es un asiduo asistente a conversatorios, discursos, cenas de negocios, entre otras actividades.
Días atrás, el excerrador asistió a una pizería en New Rochelle para apoyar la causa de una fundación dedicada a respaldar a los familiares de niños con enfermedades críticas. Meses antes había compartido con expandilleros en su natal Puerto Caimito.
El istmeño es una personalidad admirada y respetada internacionalmente, además, sus 19 temporadas en las Grandes Ligas le dan material suficiente para compartir con su auditorio.
Basta con escuchar los elogios que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, le dedicó en marzo pasado para comprender el alcance de su figura.
Mariano Rivera estaba sentado junto a Trump y otros altos funcionarios estadounidenses en una sesión para combatir el abuso de drogas, un puesto al que no es invitado cualquiera.
Pero más allá del aire acondicionado de las oficinas y el traje formal que ahora luce con más frecuencia, Mariano no se olvida del diamante.
Ya sea viendo los partidos de su hijo, también lanzador profesional, o enseñándole a los más pequeños algunas técnicas de este deporte, el expelotero chorrerano demuestra que lo que bien se aprende no se olvida.
A Mariano le regalaron los Mellizos de Minnesota una mecedora por motivo de su retiro hace más de tres años, tal vez muchos pensaron que era perfecta para pasar los días de "jubilación", pero el panameño ha dejado claro que todavía tiene mucho que dar, no importa que el escenario haya cambiado.
19 temporadas en las Mayores jugó Rivera.652 salvamentos tiene Mariano en su hoja de vida.2.21 efectividad de por vida del chorrerano.