Milagroso e inolvidable
Las miles de almas que asistieron ayer al Target Field, en Minnesota, seguro no podían creer lo que se reflejaba en sus pupilas: el momento en que una leyenda del béisbol de esa ciudad y miembro del Salón de la Fama, el panameño Rod Carew, levantaba su brazo derecho y enviaba hacia el plato el primer lanzamiento en el "Opening Day", en el que los Mellizos de Minnesota les daban la bienvenida a los Medias Blancas de Chicago.
Momento inolvidable y mágico para cada uno de los aficionados porque eran testigos de un milagro en todo su esplendor en la figura de Carew, que el 20 de septiembre de 2015 estuvo al borde de la muerte, luego de sufrir un infarto masivo cerca de su hogar, en California, Estados Unidos.
Durante el partido de ayer, los Mellizos celebraron los 29 años de haber retirado el número 29 que utilizó el siete veces ganador de títulos de bateo en la Liga Americana.
Carew, de 70 años de edad, tiene que cargar con una batería que regula su corazón, mientras espera por un trasplante en los próximos meses.