¡Nunca debistes retirarte!
Aferrado a rendirle homenaje a sus ancestros, el lanzador panameño Bruce Chen salió con mucha inspiración y determinación del "dugout" del Tokio Dome, para hacer historia en el Clásico Mundial de Béisbol 2017.
Con el nombre de China en el pecho, Chen demostró que lo que bien se aprende nunca se olvida, al dejar atrás los dos años que tenía sin subir a un montículo para enfrentar a la poderosa novena de Cuba.
Bajo la atenta mirada de su padre José desde las graderías, Chen, de 39 años, solo necesitó trabajar 2.2 episodios para dejar claro su grandeza en la pelota.
Y es que el istmeño solo permitió tres imparables un doble de Alexader Ayala, además recetó dos ponches y otorgó una base por bolas.
El único obstáculo de Chen fue la cantidad de lanzamientos, la que catalizó su salida del encuentro con un total de 49 envíos 28 "strikes" y 21 bolas.
"Estoy bastante contento de representar a la selección de China en el Clásico Mundial de Béisbol 2017, debido a que representé a Panamá en las primeras ediciones 2006 y 2009", dijo Chen a Espn.
"Mis abuelos nacieron en China y se trasladaron a Panamá; mis padres son panameños. Estoy contento de representar a mi descendencia, darles esa satisfacción a mis abuelos que puedo representar al país de donde ellos son", agregó.
Con esta salida, Chen quedó en la historia al consolidarse como el primer jugador en representar a dos países en este certamen.
Más allá del resultado final, en que Cuba superó 6 carreras por 0 a China, Chen demostró que el respeto a la familia y la forma de actuar en la sociedad garantizan el éxito en cualquier terreno de la vida.
Bruce Chen podría volver a lanzar el viernes, cuando China choque ante la novena de Japón.