Superviviente admirable
Adrien Niyonshuti solo tenía siete años en 1994 cuando le tocó ser testigo de la muerte de más de 60 miembros de su familia, entre ellos sus padres y seis hermanos. Un trauma que lo dejó marcado de por vida.
Veinte años han pasado de aquellos días en los que la tierra húmeda y fértil de Ruanda se tiñó de sangre, desde entonces, Adrien ha encontrado la manera de escapar de sus traumas.
El pequeño huérfano halló en una bicicleta de madera su vía de alivio, la libertad y la seguridad para volver a experimentar la satisfacción de volver a reír.
Fue precisamente el genocidio que acabó con la vida de unas 800,000 personas en 100 días, en Ruanda, pero Niyonshuti resultó ser uno de los pocos niños afortunados que lograron escapar de los machetazos de los hutus, la teórica raza que masacró a los tutsis, en esa región de África.
Hoy día, Adrien es un ciclista profesional ruandés que pedalea para el equipo MTN Qhubeka, convirtiéndose así en todo un ícono nacional.
Tanto así, que fue el abanderado de su país en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y logró finalizar el exigente circuito de la prueba de ciclismo de montaña.
Esta gente vino a mi casa y a mi escuela y mató a mi familia, recuerda Adrien con lágrimas en los ojos.
El ciclismo es lo que me ayuda a olvidar mis problemas, agregó Niyonshuti. Perdí a mi familia, mis hermanos, mi abuela. Tengo que sobrevivir en esta vida que me dieron. Nunca olvidas, solo tienes que ser positivo, continuó expresando el pedalista.
En 2006, Adrien llamó la atención del exciclista estadounidense Jonathan Boyer, quien se había desplazado al país africano por negocios. En ese momento Boyer se convirtió en el seleccionador nacional de Ruanda e incorporó a Niyonshuti al equipo ruandés.
Cabe destacar que para ese entonces, Adrien ganó el Tour de Ruanda 2008, cuando todavía no era una carrera del UCI África Tour.
Niyonshuti le tocó vivir en carne propia la terrible pesadilla del racismo por sus propios compatriotas.
Fue un afortunado niño que escapó de los machetes de los hutus, la teórica raza que masacró a los tutsis.
En 2009, Adrien se convirtió en el primer ciclista ruandés que tomó la salida en una carrera profesional europea con su participación en el Tour de Irlanda. Ha ganado la medalla de oro en importantes competencias de su país, entre las que destacan tres veces el Campeonato de Ruanda en Ruta (2010, 2011 y 2012).
Tengo que sobrevivir en esta vida que me dieron, puntualizó Adrien.