Un Ruso perdido en la Roja
El volante no ofrece demasiadas dudas en cuanto a su rendimiento futbolístico, pero sí se le ve algo distante y desconectado del resto del grupo.
Nelson Barahona parecía estar ayer más solo que Adán (el personaje bíblico) en el Día de la Madre, durante el entrenamiento matutino de la Selección Mayor de Fútbol de Panamá (en el Rommel Fernández).
Casi siempre caminaba o descansaba separado del grupo, en silencio, pensativo, teniendo poca complicidad con sus compañeros. La mayoría de las ocasiones que cruzó alguna sonrisa o mirada fue con alguno de los miembros del cuerpo técnico del conjunto istmeño.
A Barahona tampoco se le vio tan involucrado durante el trabajo de fútbol que realizó el elenco nacional durante un largo rato. Era uno de los que menos entraba en contacto con la pelota. Incluso, en una de esas oportunidades que el esférico llegó a sus pies, la decisión que tomó no fue la más acertada, pese a que él defendía que había hecho lo correcto.
Y lo de Barahona no parece pasar por un problema de fútbol o forma, ya que ambas las tiene; es más bien falta de feeling o de ese click que tenía en otros tiempos, sobre todo con gente como Amílcar Henríquez o Armando Cooper, con quienes se le notaba mucha más cercanía en otrora.
Anteriormente, Ruso, como se le conoce al futbolista, había comentado a este medio, en una entrevista, que no era enemigo de nadie en la selección. Además, apuntó no tener problemas, y al preguntársele si creía que en la Roja existían o no clanes, este contestó: No te sabría decir, porque siempre ando solo. Nunca he estado con clanes, siempre solo.
Barahona es parte de la lista de los 35 jugadores elegibles por el entrenador de la Roja, Hernán Darío El Bolillo Gómez, para el encuentro del próximo 8 de enero ante Cuba, por el repechaje a la Copa América Centenario 2016.