Azuero, a un mes del terremoto: reconstrucción en marcha y una economía que busca levantarse
Herrera y Los Santos avanzan en la recuperación de viviendas, servicios y actividades productivas. Sin embargo, persisten importantes desafíos para las familias damnificadas y los sectores económicos afectados por el sismo.
A un mes del terremoto del pasado 9 de octubre, la región de Azuero avanza en una nueva etapa de recuperación, marcada por la reconstrucción de viviendas, la evaluación de los daños, la atención a las familias damnificadas y los esfuerzos por recuperar el movimiento comercial y turístico.
Aunque comienzan a observarse señales de reactivación, las consecuencias del movimiento telúrico todavía están presentes en numerosas comunidades, donde las autoridades mantienen intervenciones para atender las necesidades habitacionales, sociales y sanitarias.
Una emergencia que entra en su tercera fase En Herrera, la magnitud de los daños mantiene activa la operación de asistencia, según informó el gobernador Elías Corro, quien indicó que de un total de 5,139 viviendas evaluadas, 1,101 presentan destrucción total.
Reconstrucción de viviendas: una de las principales prioridades El proceso de reconstrucción habitacional avanza en la región de Azuero, y es la principal prioridad para autoridades y también par alis afectados.
De acuerdo con un informe actualizado del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), actualmente se contabilizan 29 viviendas intervenidas, de las cuales 12 se encuentran en las fases de demolición y remoción de escombros, mientras que otras 17 están en proceso de construcción.
Roberto Villarreal, director regional del Miviot en Herrera, indicó que estas intervenciones van dirigidas a las familias que perdieron sus hogares o cuyas viviendas quedaron inhabitables tras el movimiento telúrico.
Los trabajos comprenden distintas etapas, desde la preparación de los terrenos y cimentaciones hasta el levantamiento de paredes y estructuras, aseguró.
Este avance se suma a las evaluaciones técnicas y sociales que desarrolla la institución para identificar las necesidades habitacionales y ampliar la atención a las familias damnificadas en la provincia.
En Los Santos, la situación también representa un desafío. Un balance del Miviot divulgado en octubre contabilizaba 633 viviendas con daño total, además de otras residencias con afectaciones severas, moderadas y leves, lo que evidencia la dimensión de las necesidades de reconstrucción en la región.
El comercio intenta recuperar su ritmo La actividad económica también comienza a levantarse, aunque con diferencias entre las comunidades. En Chitré, establecimientos comerciales y turísticos que permanecieron cerrados por razones de seguridad han comenzado a reabrir. Sin embargo, la situación es más compleja en sectores como Tonosí, en Los Santos donde pequeños empresarios y comerciantes todavía enfrentan una baja afluencia de clientes y dificultades para generar ingresos.
Milton López, vinculado al sector turístico y comercial de Azuero, representa una de las voces para conocer cómo ha evolucionado la actividad económica después del terremoto, las dificultades que todavía enfrenta el sector y las perspectivas para recuperar el movimiento de visitantes y consumidores.
El sector turístico también forma parte de los esfuerzos de reactivación. La Autoridad de Turismo de Panamá mantiene acciones de promoción y coordinación con el sector privado para recuperar los destinos afectados.
Se conoció que en la región, hoteles, restaurantes y operadores de distintos destinos continúan trabajando y que lugares como Pedasí y Playa Venao están retomando sus actividades a pesar de los daños.
La recuperación de la confianza, la promoción de los atractivos regionales y el acompañamiento a los empresarios serán fundamentales para devolverle dinamismo a una actividad que representa una fuente importante de ingresos y empleos para Azuero.
La atención sanitaria continúa El Ministerio de Salud mantiene la vigilancia epidemiológica y sanitaria en los alojamientos temporales habilitados después de la emergencia.
El reporte regional contabiliza 74 alojamientos improvisados, de los cuales tres han sido cerrados y tres son de reciente habilitación. En estos lugares se supervisan las condiciones de salubridad, la disponibilidad de letrinas y otros servicios básicos, además de realizar nebulizaciones para controlar la presencia de mosquitos y prevenir enfermedades.
La población refugiada asciende a 1,084 personas, entre ellas niños menores de cinco años, adultos mayores, mujeres embarazadas, 3 personas con discapacidad y pacientes con enfermedades crónicas, grupos que requieren especial seguimiento.
Hilario Correa, director regional del Ministerio de Salud en Herrera, aseguró que se coordinan las acciones sanitarias dirigidas a proteger a esta población y garantizar la continuidad de la atención médica.
En cuanto a la red hospitalaria, el Hospital Dr. Cecilio A. Castillero de Chitré retomó sus operaciones dentro de las instalaciones, luego de las evaluaciones de seguridad realizadas tras el terremoto.
Paralelamente, se desarrollan adecuaciones para fortalecer las condiciones de seguridad, entre ellas nuevas salidas de emergencia.
La consulta externa y las salas de operaciones también retomaron sus labores de forma habitual.
Un proceso de recuperación que continúa A un mes del movimiento telúrico, Azuero presenta avances en distintos frentes, pero también mantiene desafíos importantes. La reconstrucción de las viviendas, la atención de las familias que permanecen en alojamientos temporales, la recuperación de los empleos y la reactivación sostenida del turismo forman parte de una agenda que requiere continuidad y coordinación.
El reto no consiste únicamente en reparar las estructuras afectadas, sino en lograr que las comunidades recuperen sus condiciones de vida, que los pequeños negocios vuelvan a generar ingresos y que las familias puedan regresar a hogares seguros.