Clases en las comarcas indígenas de Panamá: educación multilingüe llena de retos
Las comunidades indígenas registran las mayores tasas de pobreza en el país, con hasta más del 90 % en algunos casos, de acuerdo con los datos oficiales disponibles.
"Degidde nuegambi". Así se dice "hola, ¿cómo están?" en dulegayá, el idioma de la etnia guna, y es la pregunta con la que un docente recibe a un grupo de infantes vestidos con las prendas tradicionales indígenas en el primer día de clases en el Centro Educativo Bilingüe Icanti, situado en esta apartada comunidad de la comarca Madugandí de Panamá.
Formados bajo el techo del patio de la escuela, una instalación pequeña y sencilla con el piso de cemento roto en varias partes y en otras de tierra marrón claro, los alumnos escuchan a Gregorio Green, un docente de la etnia guna que es el director nacional de Educación Intercultural Bilingüe del Ministerio de Educación y que se ha desplazado hasta el lugar para inaugurar el año escolar.
"Aunque el pueblo Icanti está dentro de la región (de Panamá Este, contigua a la capital panameña) la comunidad es indígena, y lo que se quiere es que se preserve la lengua materna del niño, porque el padre o la madre le hablan en su lengua materna", explica Green.
Ese es el propósito del Centro Educativo Bilingüe Icanti, que acoge a 300 alumnos: "En la escuela se preserva su lengua materna, se le imparte clases en español y también se le enseña inglés. Así que vamos a tener a un niño más adelante trilingüe", recalca el funcionario.
Madugandí es una de las seis comarcas indígenas de Panamá, donde hay siete etnias: Emberá, Wounaan, Guna, Ngäbe, Buglé, Naso y Bri-Bri.
Las comunidades indígenas registran las mayores tasas de pobreza en el país, con hasta más del 90 % en algunos casos, de acuerdo con los datos oficiales disponibles.
En Panamá el 17,2 % de sus 4 millones de habitantes se considera indígena, de acuerdo con el censo de 2023.
Llegar y quedarse en Icanti es toda una aventuraLa comunidad de Icanti, que carece de cableado eléctrico y se surte con paneles solares, queda a poco más de 120 kilómetros de la capital panameña, pero hay que recorrer caminos rurales y cruzar durante una media hora en bote el lago Bayano, para llegar a ella, lo que toma cerca de tres horas si no hay imprevistos.
Impartir clases en Icanti "es una aventura llena de muchos sentimientos encontrados", dice a EFE la profesora Edith González, subdirectora técnico-administrativa de la región educativa de Panamá Este.
En esta comunidad "hay 20 docentes con vocación, que dejan atrás a sus familias, tienen que pasar por largos caminos, trayectorias difíciles, tienen que ir en piragua, cargar todos sus enseres para el inicio del año escolar porque no saben cuándo van a regresar y volver a ver a su familia", explica la funcionaria.
En general en la comarca, un territorio de exuberante naturaleza tropical, los maestros "se enfrentan a muchas situaciones: tenemos la malaria, problemas con la leishmaniasis, que son enfermedades típicas de la zona y los docentes tenemos que estar cuidándonos en este sentido".
"A pesar de todo esto, los maestros van con mucha alegría a recibir a sus estudiantes", asevera.
Más escuelas para no exponer a los niños a peligrosEn la comarca Madugandí hay 16 comunidades, y "en 12 de ellas podemos tener escuelas porque nos las han solicitado". En muchos casos, estas quedan lejos de donde viven los niños, quienes "tienen que recorrer largas distancias", reconoce González.
En estos trayectos los infantes pueden enfrentar peligros, como ríos crecidos que pueden arrastrarlos e incluso matarlos, como ha ocurrido tantas veces en las comarcas de Panamá.
"Este año estamos incursionando en dos de las comunidades donde no teníamos escuelas y estamos creando grupos y llevando maestros. Queremos reducir esa brecha, que nuestros niños no tengan que exponerse a cruzar quebradas, a las inclemencias del clima, sino que tengan en su propia comunidad una escuela", afirmó González.