Iglesia de Portobelo estrena cuatro campanas nuevas antes de la celebración del Cristo Negro
Ignacio Quintana, especialista español responsable de la fabricación e instalación de las piezas, explicó que las cuatro campanas fueron afinadas para producir una sonoridad armoniosa y recuperar una tradición profundamente vinculada con la identidad cultural y religiosa de los portobeleños.
Cuatro nuevas campanas fueron izadas en la iglesia San Felipe de Portobelo, como parte de los trabajos destinados a recuperar el esplendor arquitectónico de este histórico santuario y devolverle su tradicional sonido, en vísperas de la celebración del Cristo Negro.
Las piezas fueron fabricadas en Palencia, España, por la empresa Campanas Quintana, una compañía familiar con más de cuatro siglos de experiencia en la elaboración artesanal de campanas.
El nuevo conjunto sustituye las antiguas campanas del templo, que se encontraban deterioradas por el paso del tiempo.
Ignacio Quintana, especialista español responsable de la fabricación e instalación de las piezas, explicó que las cuatro campanas fueron afinadas para producir una sonoridad armoniosa y recuperar una tradición profundamente vinculada con la identidad cultural y religiosa de los portobeleños.
Durante generaciones, el sonido de las campanas ha acompañado las celebraciones religiosas, los momentos de recogimiento y diversos acontecimientos que forman parte de la memoria colectiva de esta histórica población de la costa caribeña de Panamá.
La instalación de las nuevas piezas representa un paso importante en la conservación del patrimonio religioso de Portobelo, especialmente cuando miles de peregrinos se preparan para acudir al santuario y rendir homenaje al Cristo Negro.
Cada 21 de octubre, devotos procedentes de distintos puntos del país y del extranjero llegan a Portobelo para pedir favores y agradecer los recibidos, especialmente aquellos relacionados con la salud, a la imagen del Cristo Negro, a la que muchos fieles atribuyen milagros.
Con las nuevas campanas, la iglesia San Felipe se prepara para recibir a los peregrinos en una de las celebraciones religiosas más importantes de Panamá, manteniendo viva una tradición que une la fe, la historia y la identidad de generaciones de creyentes.