Olmedo Núñez narra meses de encierro y tortura tras ser acusado de espionaje en Venezuela
"Hubo golpes, tanto psicológicos como a la integridad del cuerpo. Hubo cosas que, como castigos, te esposaban a la espalda, te subían a un cuarto piso, donde te desnudaban, te ponían las esposas a la espalda y te hacían dormir en el piso de concreto, sin sábanas, sin colchón...".
El pasado 13 de junio, el marino panameño Olmedo Javier Núñez, junto a otras ocho personas, fue detenido cuando se encontraba en una embarcación de bandera panameña que "fue interceptada en la zona económica exclusiva de la República Bolivariana de Venezuela por efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana", según el Ministerio de Relaciones Exteriores.
A la tripulación se le acusaba de un presunto caso de espionaje. El panameño se desempeñaba como encargado del mantenimiento de motores a bordo de la nave.
Luego de meses, el marino panameño fue liberado la noche de ayer y hoy, 23 de enero, llegó a suelo panameño en horas del mediodía, donde brindó una declaración en la que detalló lo vivido en una cárcel de máxima seguridad en suelo venezolano.
Buenos días, señor Olmedo. Bienvenido a su país. ¿Cómo se siente estar acá? Contento, la verdad. Regresar a mi patria es algo inexplicable. Estar en este suelo y volver a ver a la familia, sentir el calor de mi país, es muy importante.
¿Cómo se sintió cuando recibió la noticia de que lo iban a liberar? Bueno, un poco impactado, la verdad. No la veía venir porque las cosas no pintaban bien para nosotros y todo siempre se hace de manera desprevenida. Solamente lo llaman y lo sacan, le cortan todo lo que es barba y cabello, y uno se sorprende porque no sabe si va a salir o no, ya que muchas veces salías y volvías, y te introducían al penal como para desmoralizar a la persona, más que todo.
¿Cómo fue esa experiencia en el penal? Terrible, la verdad. Maltratos donde hubo golpes, tanto psicológicos como a la integridad del cuerpo. Hubo cosas que, como castigos, te esposaban a la espalda, te subían a un cuarto piso, donde te desnudaban, te ponían las esposas a la espalda y te hacían dormir en el piso de concreto, sin sábanas, sin colchón, a la intemperie, por decirlo así, con un frío fuerte. A uno le tocaba mantenerse en pie más que todo, por las ganas de volver a su país.
¿En ese maltrato lo amenazaban de muerte? Muchas veces decían: "De aquí se van a morir". "Si conocen el cielo, pídanle a Dios, porque están en el infierno". "Aquí van a conocer al diablo, que soy yo", decía muchas veces otro director, porque cambiaron al director que tenían por uno nuevo, como para hacer ver que las cosas no eran como ellos decían, me imagino que mucha gente pensaba así.
¿De qué lo acusaban? Nos decían que éramos terroristas, conspiradores, financiadores de terrorismo, lo cual no tenía nada que ver con nosotros. Nosotros somos marinos como tal y no terroristas, porque en Panamá no tenemos terroristas, la verdad.