Panameños participan en misión Artemis II que marca regreso humano a la órbita lunar
La misión Artemis II despegó este miércoles desde Cabo Cañaveral con cuatro astronautas a bordo y el cual tendrá una duración estimada de 10 días. Su objetivo es realizar un viaje tripulado alrededor de la Luna, como parte de las pruebas previas al futuro regreso de astronautas a la superficie lunar.
Dos panameños forman parte de la histórica misión Artemis II, el ambicioso programa de la NASA que busca marcar el regreso del ser humano a la órbita de la Luna después de más de cinco décadas.
Uno de ellos es el colonense Daniel Lauchú, director y productor de transmisiones en vivo y cineasta. Forma parte del equipo encargado de la transmisión oficial del lanzamiento de la misión. Lauchú participó en la cobertura del despegue y desarrollo del viaje espacial, considerado uno de los acontecimientos más importantes en la historia reciente de la exploración espacial.
El panameño destacó en una televisora local el orgullo que representa para él ser parte de este proyecto internacional.
Otro panameño que también integra este importante esfuerzo científico es el ingeniero Ulises Núñez, de La Mata de Santiago y egresado del Georgia Institute of Technology. Núñez forma parte del equipo en tierra que monitorea la misión.
La misión Artemis II despegó este miércoles desde Cabo Cañaveral con cuatro astronautas a bordo y el cual tendrá una duración estimada de 10 días. Su objetivo es realizar un viaje tripulado alrededor de la Luna, como parte de las pruebas previas al futuro regreso de astronautas a la superficie lunar.
La NASA confirmó que la nave logró entrar en órbita terrestre cerca de diez minutos después del lanzamiento. Durante las primeras 24 horas, la tripulación permanecerá orbitando la Tierra mientras se evalúan los sistemas de la nave antes de tomar la decisión de continuar el trayecto hacia la Luna, un recorrido que tomaría aproximadamente cuatro días.
De completarse según lo previsto, los astronautas llegarán el lunes 6 de abril al lado más oculto de la Luna, el cual podría ser visible gracias a la posición del Sol que iluminará parte del satélite natural.