Dayana Sáez cierra su tienda Flashi y habla sobre la idea del fracaso en los negocios
En su comunicado, la panameña explicó que Flashi nació con ilusión y propósito, y que durante ese tiempo se entregó por completo, probando distintos caminos, aprendiendo, viajando y transformándose junto al negocio.
Dayana Sáez anunció el cierre de Flashi, su proyecto comercial que estuvo activo durante dos años y medio. Lejos de presentar la decisión como una derrota, la creadora y emprendedora panameña utilizó sus redes para abrir una conversación poco común: el valor de cerrar ciclos cuando algo deja de alinearse con quien eres.
En su comunicado, Dayana explicó que Flashi nació con ilusión y propósito, y que durante ese tiempo se entregó por completo, probando distintos caminos, aprendiendo, viajando y transformándose junto al negocio. Sin embargo, reconoció que así como el proyecto evolucionó, ella también cambió, y llegó el momento de escuchar(se) y ser fiel a lo que hoy la representa.
“Abrir negocios está lleno de miedos. Cerrarlos también. Es igual de difícil”, escribió, dejando claro que socialmente se romantiza el inicio, pero se estigmatiza el final. Para Sáez, el verdadero fracaso no es cerrar, sino quedarse por miedo a la etiqueta o a la opinión ajena en algo que ya no funciona.
La emprendedora también destacó la importancia de soltar, incluso cuando un proyecto ha cumplido su propósito, y agradeció a quienes confiaron en Flashi, es decir su equipo, sus clientas, su esposo y su entorno cercano. Aseguró sentirse orgullosa del impacto logrado, del empleo generado y de haber apostado por un consumo más consciente.
Dayana cerró este capítulo con gratitud y sin pena, recordando que la vida no se mide solo por lo que se construye, sino también por cómo se sabe despedir, reafirmando que a veces cerrar una puerta es el paso necesario para descubrir lo verdadero.
“Nos queda mucho por intentar y por vivir”, concluyó, dejando claro que este no es un final, sino una pausa valiente para volver a empezar.
Flashi fue un negocio que permitía alquilar piezas de marcas populares para ocasiones especiales, promoviendo la sostenibilidad y el estilo.