¡El final del 'cuento de hadas' Diana y Carlos pusieron fin a su matrimonio hace 30 años
El anuncio llegó después de años de crisis, escándalos y una separación que ya era oficial desde 1992. Para entonces, el matrimonio que comenzó con una espectacular boda el 29 de julio de 1981 estaba completamente roto.
Hace 30 años, Diana de Gales y el entonces príncipe Carlos pusieron oficialmente punto final a su matrimonio, uno de los más mediáticos y polémicos de la realeza británica. El 28 de agosto de 1996, el Tribunal Superior de Londres emitió el llamado “decreto absoluto”, que hizo efectivo el divorcio y abrió para Diana una nueva etapa de su vida lejos de buena parte de las estrictas reglas de la monarquía.
El anuncio llegó después de años de crisis, escándalos y una separación que ya era oficial desde 1992. Para entonces, el matrimonio que comenzó con una espectacular boda el 29 de julio de 1981 estaba completamente roto.
La pareja estaba separada desde 1992
La ruptura entre Carlos y Diana no fue una sorpresa, ya que la pareja estaba separada oficialmente desde diciembre de 1992, cuando el entonces primer ministro británico John Major lo comunicó al país en una declaración en la Cámara de los Comunes. Major dejó muy claro que el desenlace no alteraba los derechos sucesorios del actual monarca.
El punto de no retorno llegó a finales de 1995, cuando Diana se sentó ante las cámaras del programa Panorama de la BBC, con rostro apesadumbrado, para revelar abiertamente por primera vez lo que con el tiempo ha sido una frase mítica: "éramos tres en este matrimonio, por lo que estaba un poco concurrido".
La princesa se refería a la relación extramarital que el entonces príncipe Carlos mantenía desde hacía años con Camila Parker Bowles, el gran amor de su vida y ahora la reina consorte. Pero oír a Diana expresarlo de ese modo en horario de máxima audiencia fue como si dinamitara los cimientos de la institución, y de hecho provocó un escándalo nacional.
Diana, la princesa que el pueblo británico adoraba, que aparecía casi a diario en las portadas de los periódicos, tenía el corazón roto porque -como dijo en su día, según los medios, su gran amiga brasileña Lúcia Flecha de Lima, la princesa nunca dejó de querer al heredero de la corona.
Ante el gran el revuelo por las confesiones de la princesa, la reina Isabel II entendió que la 'tregua' entre Carlos y Diana era insostenible, e instó formalmente a la pareja a tramitar el divorcio.
El acuerdo final, alcanzado tras meses de ásperas negociaciones legales, supuso un alto precio para la princesa: obtuvo una compensación económica de 17 millones de libras (casi 20 millones de euros) y mantuvo su residencia en el palacio de Kensington (Londres), pero perdió el tratamiento de Su Alteza Real.
A partir de entonces, pasó a ser formalmente Diana, Princesa de Gales. Así, la despojaron del estatus que la vinculaba por dinastía a sus dos hijos, los príncipes Guillermo (actual heredero) y Enrique.
Una efímera libertad
Lo que la "Firma" (como se conoce a la monarquía británica) no calculó fue que, al despojarle de sus títulos, eso agigantó su mito.
Libre de las cadenas del protocolo real, Lady Diana -hija del conde Spencer- se entregó por completo a su labor humanitaria, mostrando una gran empatía hacia las personas más vulnerables y hasta se la vio caminando entre minas antipersonas en Angola, donde hizo campaña para que se prohibieran estos artefactos explosivos.
Donde quiera que fuera, Diana deslumbraba con su calidez, cercanía y belleza física, pero esa libertad de movimientos apenas duró un año y tres días.
En la madrugada del 31 de agosto de 1997, Diana perdió la vida en un accidente bajo un puente en París, mientras huía de los 'paparazzi' que la perseguían a toda velocidad en motocicletas.
Por aquella época, la princesa mantenía una relación sentimental con Dodi Al Fayed (uno de los productores de la célebre película "Carros de fuego"), hijo del entonces dueño de los grandes almacenes Harrods, el egipcio Mohamed Al Fayed.
El profesor Robert Hazell, del Departamento de Ciencias Políticas del University College of London, dijo a EFE que la principal dificultad para la monarquía tras el divorcio de Carlos y Diana fue que "la prensa mantuvo un intenso interés en ella" y que seguían publicando historias que contraponían a Carlos y Diana en las que él siempre quedaba eclipsado.
"El palacio intentó marcar distancias despojando a Diana del título de Su Alteza Real pero las noticias continuaron. Aunque no podían expresarlo públicamente, debió de suponer un alivio cuando Diana desapareció de la escena pública", concluyó.