¡Más que música! Figuras panameñas celebran el impacto cultural de Bad Bunny en el Super Bowl
El show del "conejo malo" no fue solo un espectáculo musical, fue una declaración de presencia latina en el escenario más visto del planeta.
La presentación de Bad Bunny en el Super Bowl LX trascendió la música y se convirtió en un momento de alto impacto cultural para los latinos. Más allá de gustos personales, el show del artista puertorriqueño fue leído por muchas figuras panameñas como un mensaje claro de identidad, representación y orgullo latino en el evento deportivo más importante de Estados Unidos.
La creadora de contenido Diana Monster reconoció el valor del espectáculo, aun sin ser seguidora del género. Destacó no solo la calidad del show, sino el mensaje central que dejó el artista: “La única cosa más poderosa que el odio es el amor”, subrayando la importancia de ver una representación latina tan fuerte en un contexto global y en medio de tiempos complejos.
Por su parte, la compositora y cantante Erika Ender fue contundente al afirmar que el momento va más allá del gusto musical. Para ella, lo vivido en el Super Bowl, sumado a lo ocurrido días antes en los Grammy, marca un hito histórico para los latinos: español sin pedir permiso, banderas visibles, identidad clara y un mensaje directo de creer en uno mismo. Ender resaltó que durante décadas a los latinos se les relegó a espacios mínimos y estereotipados, y que este tipo de escenarios representan un avance real en dignidad, cultura e impacto.
La animadora y cantante Kathy Phillips también celebró el mensaje de unión del espectáculo, asegurando que, aunque no se sea fan de Bad Bunny o del Super Bowl, el show conectó emocionalmente con cualquiera que se identifique como latino. Destacó la mezcla de referencias culturales, la unión musical entre generaciones y el momento en que se mencionó a Panamá, gesto que terminó de tocar fibras. Para Phillips, el show no fue solo entretenimiento, sino una bandera plantada en alto en nombre de toda Latinoamérica.
Las reacciones coinciden en un punto: el show de Bad Bunny no fue solo un espectáculo musical, fue una declaración de presencia latina en el escenario más visto del planeta. Un recordatorio de que la representación importa, que el idioma no se esconde y que la cultura latina sigue abriéndose espacio con fuerza propia.