¿Médico, escritor y cantante? Los planes de Elías Johnson tras graduarse
Hoy, cuando está a solo semanas de convertirse oficialmente en médico, asegura que todavía hay aspectos de ese recorrido que el público desconoce.
Mientras espera recibir el título que soñó durante más de una década, Elías Johnson ya tiene la mirada puesta en nuevos retos. Además de prepararse para el internado y continuar vendiendo postres para cubrir gastos, el futuro médico nos confesó que le gustaría escribir un libro sobre su historia y que incluso ha compuesto canciones inspiradas en el largo camino que recorrió para llegar hasta aquí.
El nombre de Elías se hizo conocido en Panamá en 2023, cuando comenzó a compartir en redes sociales cómo vendía gelatinas, dulces y otros postres para costear sus estudios de Medicina. Su historia despertó la solidaridad de miles de personas y posteriormente cobró mayor relevancia en medio de la polémica por los auxilios económicos del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (Ifarhu), ya que muchos ciudadanos cuestionaban cómo un estudiante que trabajaba para pagar su carrera seguía enfrentando dificultades económicas mientras salían a la luz millonarios beneficios otorgados a otras personas con familias sin problemas económicos.
Hoy, cuando está a solo semanas de convertirse oficialmente en médico, asegura que todavía hay aspectos de ese recorrido que el público desconoce. Por eso, uno de los proyectos que contempla una vez reciba su título es escribir un libro en el que pueda contar con más detalle todo lo que vivió durante estos años de sacrificio, esfuerzo y perseverancia.
"Hay muchas cosas que yo no pude contar", aseguró Johnson, quien también reveló una faceta poco conocida: su pasión por la música. Según contó, ha escrito varias canciones, incluyendo una inspirada en su propia historia, aunque por ahora prefiere seguir trabajándolas antes de pensar en compartirlas públicamente.
Elías reconoció que el camino fue mucho más largo de lo que imaginó. Su meta comenzó en 2012 y, tras 14 años de esfuerzo, sacrificios y obstáculos, finalmente está a punto de convertirse en doctor.
El joven panameño recordó que desde niño tenía claro que quería estudiar Medicina. Sin embargo, cuando no logró ingresar inicialmente a la carrera, tuvo que replantear su ruta y optó por estudiar Enfermería. Aun así, nunca perdió de vista el objetivo final.
"Yo no quería quedarme con el 'yo hubiera'. No sabía cuánto tiempo me iba a costar, pero sabía que iba a llegar", relató.
Tras graduarse como enfermero, continuó trabajando mientras buscaba la manera de ingresar a Medicina. Incluso confesó que algunos profesores le sugerían quedarse ejerciendo Enfermería, pero él tenía claro que todavía no había alcanzado la meta que se había propuesto desde niño.
Durante esos años vio graduarse a muchas generaciones antes que él. También enfrentó momentos de frustración, materias que tuvo que repetir y situaciones que extendieron una carrera que normalmente dura seis años a un proceso de ocho.
A eso se sumaron jornadas agotadoras que combinaban trabajo, prácticas hospitalarias y estudios. Hubo períodos en los que apenas dormía unos minutos entre un turno y otro.
"Salía a las seis de la mañana, iba al hospital, después a clases y regresaba al trabajo. Había días en que tenía apenas diez minutos para cambiarme y volver a empezar", recordó.
Las exigencias también afectaron su alimentación. Elías contó que hubo ocasiones en las que pasaba largas horas sin comer y terminaba haciendo prácticamente todas las comidas del día en la noche.
Mientras avanzaba en la universidad, continuó emprendiendo junto a su familia. Las gelatinas que lo hicieron conocido fueron solo una parte de todo lo que llegó a vender. También preparó dulces, flanes, chocoflanes y otros postres con el apoyo de su madre y su hermana para reunir dinero y seguir estudiando.
Según calcula, durante estos años habría vendido más de cinco mil gelatinas, además de cientos de postres.
Sin embargo, reconoció que la realidad detrás de aquella historia viral fue mucho más dura de lo que muchos imaginaron. Hubo días en los que no lograba vender nada y terminaba regalando parte de la mercancía.
"A veces uno da de lo poquito que tiene", comentó.
También recordó que, cuando su historia se hizo conocida, recibió ayuda de personas que creyeron en él, incluyendo una persona anónima que decidió apoyarlo económicamente para que pudiera continuar sus estudios.
"Si Dios no hubiera hecho ese milagro a través de ella, yo aquí no estuviera", expresó agradecido.
Ahora, mientras espera la graduación, continúa trabajando para cubrir los gastos que vienen con esta nueva etapa y preparándose para el examen de internado, uno de los próximos retos de su formación profesional.
Pero también está intentando recuperar aspectos de su vida que durante años quedaron en segundo plano.
"Estoy tratando de organizar el cuerpo, alimentarme mejor, tomar más agua, hacer todo lo que no hice durante años", confesó.
Entre esos nuevos planes aparece la idea de escribir un libro y explorar la música, dos proyectos que nacen de la necesidad de contar una historia que considera todavía incompleta.
Porque aunque Panamá conoció al joven que vendía gelatinas para estudiar Medicina, Elías asegura que todavía quedan muchas páginas por escribir.
Y quizás algunas de ellas no solo terminen en un libro, sino también convertidas en canción.