Crimea, un territorio en disputa
La decisión de Crimea de separarse de Ucrania provocó severas sanciones de Occidente contra Rusia. A continuación, algunos de los porqués del interés ruso sobre esta región.
La península de Crimea, situada en la costa norte del mar Negro, es formalmente la única república autónoma de Ucrania.
Su importancia estratégica radica en que allí, en la ciudad de Sebastopol, está la principal base de la flota rusa en el mar Negro, además de existir una fuerte identidad rusófila.
Esa flota incluye medio centenar de buques de guerra acorazados, fragatas, submarinos y dragaminas y casi un centenar de aviones.
La estratégica base de Sebastopol acoge a 18,500 efectivos, (según datos referidos a 2010) entre militares, técnicos y familiares.
La historia de esta región está marcada por las numerosas invasiones que ha sufrido a lo largo de los siglos y, más recientemente, por sus estrechos vínculos con Rusia.
Con el nacimiento de la URSS, Crimea se convirtió en república autónoma dentro de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
La desintegración de la Unión Soviética a principios de los años noventa del siglo XX trajo consigo también la pugna por este territorio entre Moscú y Kiev.
En 1992, el legislativo ruso aprobó una resolución que anulaba la cesión de Crimea a Ucrania en 1954, Kiev insistió en mantenerla bajo su control y tutela administrativa.
Ese mismo año, el Parlamento de Crimea votó mayoritariamente por la restauración de su Carta Magna, aprobada en 1992.
Las tensiones entre el Gobierno de Crimea y Kiev provocó finalmente la abolición de la presidencia de Crimea y el control de esta región por el Gobierno ucraniano desde 1995.