LUCHAS eternas de poder
Diversos grupos yihadistas se han expandido por Medio Oriente, África y zonas de Asia. Algunos son franquicias de Al Qaeda, otros simplemente rompieron vínculos con esta organización. Pero sin excepción comparten una misma meta: crear un estado islámico, mediante el uso de la fuerza y el terror.
Un estado islámico es aquel estado cuyo fundamento de autoridad está en la Sharia al Islamiya, la ley musulmana. Es decir, el código detallado de conducta en el que se incluyen también las normas relativas a los modos del culto, los criterios de la moral y de la vida, lo que está permitido o prohibido, las reglas separadas entre el bien y el mal.
Actualmente, Estado Islámico es uno de los grupos más temidos en Siria e Irak, donde sus acciones han llevado a miles de personas a abandonar sus hogares debido a la violencia que emprenden contra la población civil no musulmana.
EI estuvo hasta enero de este año aliado a Al Qaeda, pero su separación ocurrió porque se saltó las indicaciones y decidió hacer caso omiso para extender el terror por su cuenta.
Mujeres vendidas como esclavas, decapitaciones, asesinatos colectivos y hombres enterrados vivos son solo algunas de las acciones atribuidas a esta milicia en las últimas semanas, según testigos que lograron huir de Irak antes de la llegada de este grupo.
La organización extremista combate contra los Gobiernos de Irak y Siria, donde controlan regiones en ambos países.
Se estima que en todo Irak casi 1.2 millones de personas han huido de sus casas en lo que va de este año, 600,000 por el conflicto tras la toma de Mosul por los milicianos en junio.
Este grupo ha logrado expandir su pensamiento a otros países gracias a su presencia en las redes sociales como Facebook o Twitter, donde son muy activos y han captado nuevos miembros de distintas nacionalidades.