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Monja fue acusada de eligir a niños para curas violadores
La monja Kosaka Kumiko se declaró inocente ante el juez que la acusa de ayudar y encubrir a los sacerdotes que, durante años, abusaron sexualmente de los niños sordos que tenían a su cuidado en el Instituto Provolo de Mendoza, en Argentina. Soy una persona buena que he entregado mi vida a Dios, señaló la religiosa mientras era llevada esposada y con chaleco antibalas. Kumiko llegó al colegio en 2007 desde Japón, y durante seis años fue el demonio con cara de mujer detrás de las violaciones, como la llamó uno de los abogados de las víctimas. Esos mismos niños han sido ahora los verdugos judiciales de la monja: en marzo pasado, una adolescente contó que, cuando tenía sólo cinco años, Kumiko le colocó un pañal para disimular el sangrado que le producía la violación sistemática a la que la sometían varios sacerdotes de la orden. La mujer tenía también la misión de seleccionar a los niños más sumisos y entregarlos como presas a los curas. Ahora ha quedado detenida, luego de estar prófuga durante más de un mes. El Instituto Provolo de Mendoza fue noticia en Argentina en diciembre del año pasado, cuando la justicia detuvo a los sacerdotes Nicolás Corradi, de 82 años, y Horacio Corbacho, de 56, imputados por "abuso sexual agravado con acceso carnal y sexo oral" contra al menos una veintena de niños hipoacúsicos de entre 10 y 12 años. Los alumnos eran forzados a practicar sexo oral en presencia de los curas y algunos fueron violados y golpeados, según sus propios relatos. Con información de El País
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