Sigue el misterio
Mientras las autoridades mexicanas y salvadoreñas coordinan la repatriación de un hombre que apareció en las remotas Islas Marshall, miles de kilómetros de distancia del punto de donde se perdió en el mar hace 13 meses, persisten las dudas sobre ciertos detalles de su relato, pero sobre todo su apariencia física, para algunos en demasiado buen estado para una odisea sin acceso a agua dulce y bajo el sol.
Ayer el náufrago salvadoreño que fue hallado la semana pasada en un remoto atolón de las Islas Marshall habló con su familia, según fuentes hospitalarias.
José Alvarenga habló con su mamá y su papá y ya ha sido dado de alta del hospital, dijo Ron Mendoza, uno de los médicos del Hospital de Majuro, la capital de las Islas Marshall, al explicar que el paciente solamente tiene las enzimas del hígado elevadas, un problema que vinculó a la inanición.
Alvarenga, quien inicialmente se creía que era mexicano, es oriundo de la localidad salvadoreña de Garita Palmera, y su último lugar de residencia se encontraba en Costa Azul, en el estado mexicano de Chiapas, de acuerdo a la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.
El pescador aparentemente partió de México a finales de 2012 en una expedición para pescar tiburones en aguas de El Salvador junto a un compañero que supuestamente murió hace unos meses en alta mar.
Su barco de siete metros fue arrastrado el 30 de enero de 2014 hasta un arrecife cerca de Ebon, un remoto atolón de las Islas Marshall, donde los lugareños lo encontraron y tuvieron problemas para comunicarse con él porque solo habla español.
El Salvador espera repatriar pronto a Alvarenga, quien lleva más de un año en el Pacífico y cuya familia lo creía muerto porque no sabían su paradero desde hacía ocho años, dijeron ayer fuentes oficiales y la prensa.