Un campesino vio de cerca el accidente
Mañana se cumplen ocho días del derribo del avión de la aerolínea Malaysian Airlines, que cubría la ruta Ámsterdam a Kuala Lumpur, en el este de Ucrania. Este hecho tuvo un testigo clave que narró lo que sintió en ese momento.
Cuando el avión de pasajeros malasio pasó a escasos metros de su cabeza antes de estrellarse frente a su casa de madera, Alexandr pensó que el cielo se estaba desplomando. Cuando uno ve que todo empieza a caerle encima de su cabeza, el miedo le paraliza y ya no sabe qué hacer, aseguró el testigo de la catástrofe a la puerta de su vivienda en la localidad ucraniana de Grabovo.
A unos 30 metros de su casa se encuentra la zona cero de la tragedia del avión de pasajeros malasio que se estrelló el jueves pasado con 298 personas a bordo, tras haber sido presuntamente abatido por un misil disparado por los rebeldes prorrusos del este de Ucrania, según apuntan los servicios de inteligencia de Estados Unidos.
Una parte del fuselaje del avión destruyó parte del tejado de su casa. Al oír un potente chasquido salimos a la calle y vimos cómo el avión estaba a punto de precipitarse contra la tierra. Corrimos para resguardarnos, pero solo nos dio tiempo a llegar a la puerta de nuestra casa.
Con ojos de asombro explicó que tras la explosión del aparato, la onda expansiva fue tan poderosa que me despidió a mí y a mi mujer al sótano de la casa. Gracias al cielo, estábamos solos, ya que los niños no estaban en la casa.
Alexandr declinó opinar sobre si alguien pudo haber derribado el Boeing-777, pero sí asegura que los habitantes de la zona viven en un permanente estado de nervios, ya que los aviones de combate ucranianos la sobrevuelan permanentemente. El otro día vimos cómo un avión lanzaba misiles contra la región de Lugansk.