Ya no hay espacio
Para cuando las mujeres llegaron desencajadas y hambrientas a la estación de autobuses Greyhound en Phoenix, EE.UU., habían pasado ya semanas viajando miles de kilómetros con niños.
Con edades desde apenas unos meses hasta adolescentes, algunos de los menores estaban enfermos y aletargados. Otros jugaban en la sala de videojuegos en la estación.
Las familias fueron aprehendidas en Texas, llevadas en avión a Arizona y dejadas en masa en la estación en Phoenix por autoridades federales de inmigración abrumadas por el aumento del número de familias capturadas tratando de cruzar la frontera mexicana hacia el valle del Río Grande en Texas.
Fue un indicio del cambio en las tendencias de inmigración que ha causado que el valle supere a Tucson como líder en capturas fronterizas, lo que ha abrumado a agentes en Texas. La tendencia está siendo creada por un enorme incremento en el número de inmigrantes centroamericanos.
Floridalma Bineda Portillo y sus dos hijos pequeños eran parte de un grupo de unos 400 centroamericanos que fueron llevados de Texas a Tucson el fin de semana pasado. Fueron entonces trasladados a Phoenix cuando se abarrotó la estación de autobuses de Greyhound en Tucson.
Cuando llegaron a la estación en Phoenix, una enfermera voluntaria encontró al hijo de cinco años de Bineda Portillo, Hugo David, jadeando y con problemas para respirar. Su medicamento para el asma se perdió cuando la familia fue procesada por inmigración. El hermanito de tres años de David se resfrió tras estar sentado en el piso durante horas en el centro de detenciones, dice la madre.