Un golpe de autoridad tambaleó el nuevo San Mamés, un feudo habitualmente infranqueable resignado a la superioridad del Atlético de Madrid, que reafirmó su condición de sólido candidato al título, a pesar del acoso del Barcelona y Real Madrid.
Ahora ha quedado a la expectativa el Real Madrid, tercero en discordia, a la espera del error de rojiblancos y azulgranas para realimentar sus expectativas en la competición.
Siete jornadas para el cierre del torneo restan a la terna de aspirantes. Una sesión que advertía posibles sobresaltos y que dejó tal y como estaba la situación. Con un partido menos por jugar.
"Hicimos uno de los mejores partidos de la Liga", dijo el técnico argentino Diego Pablo Simeone sobre el Atlético Madrid, que se aferra sin descanso a su condición de líder.
No hubo tregua en una jornada previa a la eliminatoria de Liga de Campeones. No hubo reservas para el conjunto rojiblanco, que se rehizo con determinación a cada una de las adversidades que se encontró. Liderado por Diego Costa, remontó el gol inicial de Iker Muniain, que adelantó al Athletic.
Costa advirtió y después logró el empate. Al inicio de la segunda mitad, Koke proporcionó el triunfo en una salida en la que no fueron capaces de ganar ni Barcelona ni Real Madrid.
Ni siquiera la presión del equipo azulgrana condicionó el carácter del Atlético. El Barcelona sacó a duras penas su partido en el campo del Espanyol. Sin brillo y con cierta polémica salió con los tres puntos y sigue a uno del primer puesto.
El Real Madrid, por su parte, logró una goleada balsámica ante el Rayo Vallecano (5-0). En su semana negra, en la que se dejó el liderato después de dos derrotas seguidas en tres días, recuperó la sensación victoriosa antes de su reencuentro con la Liga de Campeones y la visita del Borussia Dortmund.
Cristiano Ronaldo, Carvajal, Álvaro Morata y dos de Gareth Bale sellaron la victoria.









