Brasil tratará de mostrar hoy que posee músculo y es capaz de perforar defensas cerradas, pese a la baja de Neymar, ante un Paraguay que cifra sus opciones de acceder a las semifinales de la Copa América jugando a la contra o repitiendo la hazaña de hace cuatro años, desde el punto de penalti.
Brasil, que suele pasar apuros contra equipos que juegan a defenderse, todavía recuerda las dificultades que pasó en los cuartos de final de la Copa América de Argentina 2011.
Entonces, Paraguay logró mantener su arco en cero durante 120 minutos en una soberbia noche del meta Justo Villar y se impuso en una tanda de penaltis, en la que los brasileños fallaron cuatro remates.
Uno de los que erró su disparo en aquel duelo fue Thiago Silva, que volverá a estar en la cancha.
También estará el veterano Robinho, sorpresiva selección del técnico Dunga, que apeló al jugador del Santos para suplir la ausencia de Neymar ante Venezuela. Robinho respondió con una actuación bastante destacada.
Robinho es un espejo para todos nosotros, nos ayudó mucho contra Venezuela, declaró esta semana el delantero Firmino, flamante adquisición del Liverpool. Sabemos que ante Paraguay será diferente, un partido duro y disputado. Pero en la eliminación directa tenemos que ganar y él es muy importante.
Robinho, por su parte, afirmó que Brasil tiene que aprender a jugar sin Neymar si quiere ser campeón.
Los paraguayos se relamen pensando que no tendrán que enfrentar a Neymar, un jugador que se puso el equipo al hombro en la Copa Mundial y cuya partida por una lesión fue muy sentida por el equipo, que resultó goleado 7-1 por Alemania en las semifinales.
Si Brasil quiere evitar que se repita la historia, el equipo de Dunga deberá solventar la eliminatoria en 90 minutos, ya que, como novedad en la presente edición de la Copa, se ha eliminado la prórroga en los partidos de cuartos y semifinales.
Brasil, en busca de su revancha
El equipo de Dunga, sin Neymar, por su pase a la semifinal.
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Chile
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