8 de julio. El Mineirazo de Brasil en las semifinales de su Mundial.
Como se hizo costumbre antes de cada partido de la Canarinha frente a sus aficionados, el prólogo era marcado por la vibrante interpretación del himno nacional. Ese trance se repitió en el Estadio Mineirao de Belo Horizonte frente a Alemania. Los brasileños silbaban cada vez que un alemán tocaba el balón. No tenían la más mínima idea del castigo que se venía.
Pasaron 11 minutos y cayó el primer gol tras un tiro de esquina. Thomas Mueller lo remató a placer. ¿Remontaría el local? Para nada, sin el goleador Neymar (lesionado) y el zaguero Thiago Silva (suspendido), era un equipo atolondrado. Y fue cuando empezó el aluvión de goles alemanes, cinco en un lapso de 18 minutos. Todo terminó con un lapidario 7-1. Del Maracanazo de 1950 al Mineirazo de 2014, otro trauma para la selección con más campeonatos mundiales.









