"No confío en Bravo. Me sorprende que esté en el Barcelona. Hay muchos porteros mejores que él'', espetó Miguel Reina, ex arquero del Barcelona en los años 60, una vez Claudio Bravo había firmado el mejor arranque para un guardameta en la liga española y se postulaba para batir también el récord absoluto del propio opinador.
La de Reina difícilmente pueda catalogarse como valoración desinteresada, pues se trata del progenitor de Pepe Reina, actual arquero del Bayern Munich criado en la cantera azulgrana y aspirante, previo al fichaje de Bravo hace cuatro meses, a suceder a Víctor Valdés, el titular bajo palos del Camp Nou los últimos 11 años.
Se trata apenas de un prejuicio más de los tantos que debió afrontar el chileno a su llegada al Barça, procedente de la Real Sociedad tras desembolso de unos 15 millones dólares. La sombra de su predecesor era alargada y el peso del exigente foco, abrumador, dado que arqueros tan destacados como Vítor Baia, Julen Lopetegui o el argentino Roberto Bonano fracasaron antes de la consolidación de Valdés.
Ocupar el arco del Barça es difícilmente equiparable a hacerlo en cualquier otro club del mundo. "Se necesita un traje especial", bromea Bonano. La vertiginosa propuesta ofensiva del ideario "culé", que enamora con su fútbol sedoso y las dianas de Lionel Messi, tiene el contrapunto del difícil balance defensivo: al equipo azulgrana los rivales le llegan poco pero, cuando llegan, suelen hacerlo en posición muy ventajosa, a campo descubierto y con los defensas a rebufo, sin posibilidad de interceder en el mano a mano con el último hombre.
Es por ello que la posición requiere tanto de reflejos y agilidad como mente fría y capacidad de interpretar la jugada antes de que esta se desarrolle. La atención debe ser máxima en los momentos de posesión favorable, pues un robo o inoportuno resbalón pueden tener consecuencias funestas.
En estas se encontró Bravo el pasado sábado en la liga ante el Eibar, cuando el visitante Saul Berjón aprovechó un error defensivo para encarar al chileno, valiente en la salida y paciente en el aguante, hasta tapar el remate con el muslo derecho.
La atajada posibilitó la séptima victoria del Barça en el campeonato y alargó el invicto de Bravo a las ocho primeras fechas, todo un récord para un inicio de campeonato en el torneo doméstico. La mejor marca anterior para un guardameta fueron los siete partidos y 20 minutos de Pedro Artola, también ex portero barcelonista, en 1977; y ahora el internacional chileno tiene a tiro batir la cifra absoluta de 824 minutos de su ilustre detractor: Reina.
El guardameta pondrá a prueba su invicto ante un equipo que el miércoles ganó 3-0 en Liverpool su octavo partido seguido con gol de Cristiano Ronaldo, quien suma 20 en la temporada e hilvana diez cotejos seguidos marcando. Al apodado "Cóndor Chico'' no se le ha dado especialmente bien el coloso blanco, donde ha encajado 18 tantos en sus últimas cuatro visitas; la mitad, del astro portugués.









