@eagonzalezg
De Pelea del Siglo al Robo del Siglo. Un hurto a mano armada que tiene como principal y único culpable al peleador filipino Manny Pacquiao, que debería ser sancionado ejemplarmente por haber engañado al mundo boxístico, luego de que vendió que estaba en un 100% en su estado físico para el pleito contra el estadounidense Floyd Mayweather Jr.
Y es que al final no fue así, porque oficialmente se confirmó, por un cirujano que lo examinó, que peleó con una lesión en el hombro derecho y que tendrá que pasar por el quirófano.
Pacquiao sufre un desgarro en el manguito rotador que requiere una operación y un proceso de recuperación que podría extenderse hasta un año.
Pero aquí lo grave no es la lesión. Más allá de este punto, está el atraco del que fue víctima el mundo boxístico por parte de Pacquiao y todo su equipo de trabajo. Un nocaut inolvidable para todos aquellos que creyeron, ciegamente, en la imagen que vendió Pacquiao durante la semana de la pelea, específicamente desde que llegó a Las Vegas, Nevada, Estados Unidos, prometiendo que iba a ser el primer boxeador en manchar el récord de Pretty Boy.
Embustero, farsante, ese es hoy Pacquiao. Un gladiador que se vendió con la cara de niño bueno. Que no dejó de sonreír durante la última conferencia de prensa, enviándoles a los ojos del mundo, supuestamente, una imagen de confianza, de mucha seguridad.
Y cómo olvidar su rostro y su accionar en el pesaje oficial. Otra vez sonriente, feliz, levantando los brazos al cielo en señal de victoria ante miles de sus seguidores que no sabían, en ese momento, que su ídolo iba a combatir con el mejor boxeador del planeta Tierra con el hombro derecho lesionado.
Porque una cosa es lesionarse durante la refriega y la otra es lesionarte durante los entrenamientos previos a la gran pelea, como fue el caso de Pacquiao.
Incluso, ya es de conocimiento general que Pacquiao firmó un no en el día previo de la pelea cuando le tocó llenar el cuestionario de la Comisión Atlética de Nevada sobre si tenía una lesión en el hombro.
Con todo lo anterior, queda claro que a Pacquiao no le importó engañar al fanático del boxeo. Ese aficionado que se metió la mano al bolsillo y pagó la cifra de 99.95 dólares para ver el combate por televisión, en el sistema pague por ver. Mucho menos le importó con ese apostador que invirtió grandes sumas de dinero porque creía en él, que confiaba que con el poder de sus puños derrotaría a Mayweather Jr. Pero ¿cómo iba a hacerlo si estaba lesionado?
Queda claro, con todo lo anterior, que Pacquiao siempre estuvo más que claro que el pleito tenía que realizarse contra viento y marea porque había 120 millones de razones para hacerlo, precisamente la cantidad de dinero que le pagaron en este Robo del Siglo.









