Las manecillas del reloj se acercaban a la hora más esperada (2:00 p.m.) por los padres de familia, quienes abarrotaron las instalaciones del Aeropuerto Internacional de Tocumen para recibir a sus hijos que se coronaron campeones del Torneo Panamericano de Béisbol sub-10.
Mientras la espera se hacía eterna por el retraso del vuelo y crecía la ansiedad de los familiares, las banderas, fotos y los pósteres del equipo se hacían presentes para conmemorar el Mes de la Patria.
En medio de la algarabía, una de las puertas de la terminal aérea se abrió, el silencio se hizo entre los presentes cuando comenzaron a cruzarlas sus héroes.
Los rayos del sol se mezclaron con la gran sonrisa de esos infantes, que en un abrir y cerrar de ojos se entrelazaron en abrazos con sus seres queridos.
Las lágrimas de felicidad comenzaron a caer y el grito de ¡CAMPEONES! sacudió los cimientos de la terminal aérea.
Esto es muy bonito. Logramos lo que buscamos. El equipo no se rindió, dijo Miguel Gómez, quien ganó el desafío final. El partido de la final fue muy duro, pero lo logramos. Todos hicimos el trabajo.
Otro de los héroes istmeños fue Miguel Domínguez, que al llegar fue alzado por sus familiares.
Estoy orgulloso de llegar a Panamá y tener este recibimiento, expresó Miguel Domínguez, quien también fue galardonado como el Jugador Más Valioso de Torneo.
En medio del centenar de personas, se abría paso, con el pecho henchido de satisfacción, el timonel de esta tropa, Elpidio Pinto, una de las leyendas del béisbol nacional, quien sumó otro éxito a su brillante carrera.
Este es un regalo muy grande que le damos a nuestro país. El pueblo panameño se debe sentir orgulloso de estos guerreros de 8-9 años, aseguró Pinto, quien ahora será coach del equipo juvenil de Panamá Metro. Lo más complicado fue ganar invictos. Había presión, pero los niños lograron dominarlos, añadió.









