No lo puedo llamar de otra manera. Fue el día de suerte de la esgrimista panameña Eileen Grench. Momento inimaginable ese en el que la suerte tocó a su puerta, solo para entregarle su clasificación a los Juegos Olímpicos 2016.
Hoy el que quiera verlo de otra manera es porque no acepta la verdad que le explota en la cara.
Apunten la fecha: 22 de junio de 2016, como el día que cambió la vida de Eileen Grench, cuando en el Campeonato Panamericano de Esgrima en Panamá, el árbitro de la Federación Internacional de Esgrima (FIE), Juan Carlos Ríos, penalizó con una tarjeta negra a la competidora de República Dominicana, Rossy Félix Lara, por la comisión de ofensa.
Como está establecido en las reglas técnicas de la competición, aprobadas por la FIE, la esgrimista Rossy Félix Lara, por la tarjeta negra, fue excluida de la competición, suspendida del resto del Campeonato Panamericano y por los siguientes dos meses de la temporada activa.
Al aplicar la FIE la suspensión a Rossy Félix Lara, era obvio que quedaba fuera también de los Juegos Olímpicos 2016, cupo que había alcanzado en el campo de batalla, en la eliminatoria que se realizó en abril en Costa Rica.
Precisamente, en esa eliminatoria, Eileen Grench quedó eliminada en su tercer combate de la modalidad de sable individual femenino, al perder 15-10, precisamente ante Rossy Félix Lara.
Pero hoy la historia es otra. El sueño de participar en unas Olimpiadas no se le hará realidad este año a Rossy Félix Lara.
Su felicidad se esfumaría en solo dos meses. Una alegría que cambió de aires desde ayer y que hoy disfruta al máximo Eileen Grench, a quien se le otorgó el cupo para Río 2016 porque era la mejor ubicada en el "ranking", después de la atleta dominicana.
Claro, Eileen Grench no tiene la culpa de que su sueño olímpico se haya hecho realidad de esta manera, por una tarjeta negra. Como dijo una vez un sabio: "Qué culpa tiene el sapo que lo tiren al agua".
Pero más allá de este día de suerte, pienso que es ahora que Eileen Grench debe llenar sus pulmones de energía y prepararse lo mejor posible para así cerrar esta historia, poco creíble y difícil que pueda repetirse, con un final feliz.
Acá no es ir a participar a Río de Janeiro, Brasil, sino a competir.
Vuelvo a aclarar que Eileen Grench no logró su clasificación a Río 2016 en el campo de batalla. Al final, el destino quiso que tuviera esta oportunidad única para representar a Panamá, y espero que la aproveche al máximo para que los más de 3 millones de panameños nos sintamos orgullosos de ella.
Al final, soy de los periodistas que cree que todo atleta debe ganar su boleto olímpico en el campo de batalla para que así tenga el derecho de representar a su país.
De no lograrlo, prefiero que disfruten las Olimpiadas a través de la televisión para que al final no haya decepciones. Y es que a las Olimpiadas no se va a participar ni a mejorar marcas. A la máxima cita del deporte mundial se va a competir por el podio. De no lograrse ese objetivo, lo demás será un fracaso.
¡Así como lo leen!









