El luto y el silencio están siendo reemplazados lentamente por la esperanza y por la algarabía de los hinchas.
Chapecoense se está recuperando de la muerte de 19 jugadores y de casi todo el cuerpo técnico y su directiva en un accidente aéreo y lo mismo sucede con la ciudad de 200.000 habitantes. Como ocurre en todo Brasil, el fútbol es parte central del diario vivir y genera orgullo comunitario, chismes y discusiones.
El sábado, el estadio Arena Condá, con capacidad para 20.000 personas, albergará el primer partido que juega el equipo desde la tragedia de hace casi dos meses. La afición se muestra entusiasmada ante el renacimiento del club y la normalización de las cosas en la ciudad. El partido, un amistoso con el campeón brasileño Palmeiras, se jugará en el mismo terreno donde en noviembre se instalaron 50 ataúdes.
"Estoy seguro de que no voy a poder dormir el viernes", expresó Marcelo Ribeiro, de 19 años, mientras caminaba frente al estadio. "Desde el accidente la ciudad está muerta. Casi se suspenden los festejos de fin de año y casi todo el mundo piensa en un renacer. Quiero ver en qué consiste ese renacer".
En el Hotel Bertaso, donde se alojan tradicionalmente los jugadores y el cuerpo técnico de Chapecoense, los primeros síntomas de esta vuelta a la vida son obvios. El segundo piso, donde se alojaban muchos jugadores, está de nuevo lleno de gente.
"No puedo evitar sentir mucha esperanza en el futuro", dijo el recepcionista Gelson Mangone, que perdió varios amigos cuando el avión en que viajaba la delegación del club para jugar la final de la Copa Sudamericana ante Atlético Nacional de Medellín se estrelló en los Andes el 28 de noviembre.
"Ha sido duro alojar a todos los jugadores nuevos, que están adaptándose a una nueva plaza", expresó Mangone. "Pero se siente como si estuviésemos empezando de nuevo con un brillante porvenir".
El nuevo técnico Vagner Mancini es uno de los residentes del hotel. Dice que el trabajo lo hace "un mejor ser humano, pero es el desafío más grande" que ha enfrentado.
"Hay que armar un equipo, un cuerpo técnico y una infraestructura en una temporada en la que Chape va a estar muy en demanda", declaró Mancini a la Associated Press durante un desayuno.
"Ahora entiendo por qué la ciudad fue tan afectada, porque el club y la ciudad funcionan como una familia", indicó. "Los jugadores que trajimos están cortados con la misma tijera, pero hay que alcanzar otro nivel ahora".
Después del accidente, el Atlético Nacional, el club colombiano que debía enfrentar a Chapecoense, pidió que el equipo brasileño fuese declarado campeón de la Sudamericana.
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