Que el equipo del boxeador estadounidense Jason Sosa dé hoy por hecho una pelea con el ucraniano Vasyl Lomachenko es, sin duda, una buena noticia para el panameño Jezreel "El Invisible" Corrales, porque quedará como único monarca mundial en el peso superpluma, eso si al final no le entra la tembladera al Comité de Campeonatos de la Asociación Mundial de Boxeo AMB.
Claro, en la decisión de Sosa queda sentada una desobediencia, al que el comité nombró como retador mandatorio de "El Invisible" Corrales.
La razón de la medida del comité es con el firme propósito de seguir por el firme camino que es el de tener un solo campeón mundial por categoría.
Hoy y siempre aplaudiré esta medida. Como les consta a muchos de mis lectores, he sostenido varias batallas desde esta trinchera, precisamente con la AMB y su hoy presidente Gilberto Jesús Mendoza, por tener tantos campeones mundiales en una misma división.
Siempre creeré que el hecho de tener varios campeones en un mismo peso les ha quitado credibilidad al boxeo y a los organismos que la rigen.
Volviendo a la pelea entre Sosa y "El Invisible" Corrales, que hoy solo es un sueño, iba a ser entre dos campeones mundiales de la AMB en el peso superpluma.
Sosa subiría al ensogado luciendo el cetro de monarca mundial regular, mientras que "El Invisible" Corrales con el de supercampeón mundial.
Pero hoy Sosa, leyendo las declaraciones que han salido desde su esquina, se mantiene firme en su objetivo de pelear con Lomachenko, actual campeón mundial superpluma de la Organización Mundial de Boxeo OMB. Incluso, ya han estampado las firmas en un contrato para combatir el próximo 8 de abril en Washington, Estados Unidos.
No es criticable que Sosa le dé la espalda a la AMB y aproveche la gigantesca puerta que se le ha abierto ante sus ojos. Una oportunidad ante un campeón mundial con un buen respaldo económico, bajo la protección del presidente de Top Rank, el estadounidense Bob Arum.
Al final, el boxeo es un negocio, y no hay comparación cuando se pone en la balanza el aspecto económico, en lo que representa obedecer una mandatoria ante "El Invisible" Corrales o el de meterse al bolsillo una bolsa jugosa contra un boxeador popular, como lo es Lomachenko, y en un mercado boxístico tan importante como lo es el estadounidense.
Ahora, ¿qué posición debería tomar el Comité de Campeonatos de la AMB ante la decisión de Sosa?
Solo espero que no le tiemble la mano a este comité que debería, sin pensarlo, desconocer a Sosa como campeón por su desobediencia, así se mantienen en la línea de tener un solo rey por división.
Acá, por lo menos para mí, no hay permiso que valga, porque eso es lo que está, supuestamente, pensando hacer el equipo de Sosa.
Y cuidado, como se sabe que esto es un negocio, no me extrañaría que la AMB y su comité conceda el permiso para pelear con Lomachenko, más cuando se sabe que Top Rank es copromotora de Sosa en sociedad con Russell Peltz.









