Ella se llama Rolanda Bell y su nombre aún continúa dándole la vuelta al mundo.
Una atleta panameña con corazón de acero, que posee una actitud de supercampeona, al demostrarle a los ojos del mundo que no existe obstáculo en la vida que no pueda vencer.
¡Sí, señores! Este es el rostro más fiel de fuerza, garra, coraje y determinación. Una deportista, de padre panameño y madre estadounidense, que salió ayer del anonimato, tras superar una de las caídas más aparatosas que se hayan dado en los últimos tiempos en la competencia de los 3,000 metros con obstáculos.
Bell, quien competía en la primera ronda de esta disciplina en el Mundial de Atletismo Beijing 2015 (China), cayó de boca al agua al tratar de saltar una valla.
Luego de unos breves segundos en la ría, Bell se levantó e inició nuevamente su carrera. En ese momento, salió a relucir su determinación y su gigantesco espíritu de superación, que la llevaron a acabar la prueba. Al final, lo hizo con un tiempo de 10 minutos 33.78 segundos (10:33.78), lo que le valió la última posición, pero el reconocimiento de que su corazón es de acero puro.
Estoy muy decepcionada porque nunca antes había caído. No sé si fueron los nervios, pero mis pasos iban fuera de sitio y fallé en el salto, declaró Bell al terminar la carrera, en la que se ubicó en la décimo quinta posición de la serie eliminatoria.









