Aquel 15 de abril, cuando un par de bombas caseras estallaron cerca de la meta del maratón de Boston dejando un saldo de tres muertos y al menos 260 heridos, David Ortiz se encontraba en Pawtucket, la localidad en donde la filial de Triple A de los Medias Rojas tiene su sede.
Al sábado siguiente, cinco días después, Ortiz saldría al terreno del Fenway Park para su debut en la temporada tras recuperarse de una lesión en el talón del pie derecho.
Seis meses después, a unas pocas cuadras de donde se produjo la tragedia, el bateador designado conocido con el apodo de Big Papi era proclamado como el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial.
En el interín, Ortiz asumió su condición de líder del equipo. Más allá de su superlativo desempeño con el madero, el dominicano criticó a los autores del lamentable atentado.









