Robo, vergüenza, la más grande porquería nunca antes vista en el fútbol. No hay dudas que anoche se presentó la cara más corrupta del fútbol, esa que ha embarrado de material pestilente a la Fifa y a toda la Concacaf.
Dentro del campo de fútbol pudo más la mafia y los árbitros sin personalidad, como resultó el central estadounidense Mark Geiger, quien se encargó, él solo, de eliminar a Panamá de las semifinales de la Copa Oro 2015.
Sí, porque no fue México el que derrotó 2-1 a la Roja en el estadio Georgia Dome, de Atlanta, en tiempo extra. Fue Geiger el ganador para la Concacaf, al expulsar a los 24 minutos al delantero panameño Luis Tejada por una falta que, si existió, no era para roja directa.
Pero aquí no acabó el descaro de Geiger. Tras el gol del capitán de la Roja, Román Torres, en el segundo tiempo, este árbitro estadounidense de 40 años se inventó un penal a los 89 minutos. En esta acción explotó toda la tropa istmeña que amenazó, incluso, con no jugar más.
Ya en el primer tiempo extra Geiger terminó su papelón, al pitar otro penal que le dio el triunfo a la corrupción en el fútbol de la Copa Oro 2015.









