Leo Messi necesitaba un partido como el que firmó ayer ante el Deportivo en Riazor, donde sonrió, festejó un triplete y cargó con el Barcelona a su espalda, donde, en definitiva, reapareció su mejor versión, en el triunfo de 4-0 sobre el onceno local.
Si el Barcelona había disipado dudas ante el Atlético de Madrid (3-1) una semana antes el Camp Nou, Messi hizo lo propio la misma semana en la que Cristiano Ronaldo se llevó el Balón de Oro. Tal vez el luso picó a La Pulga.









