Panamá entrena y prepara a varios kilómetros de distancia de su reducto el encuentro de vida o muerte de este viernes 8:30 p.m. ante Jamaica, con el pase a la Hexagonal final de la Concacaf en juego.
Una corriente importante de gente desaprueba que la Roja no esté trabajando en el estadio Rommel Fernández Gutiérrez, sede del encuentro, y haya preferido irse a Fort Lauderdale Estados Unidos a realizar su concentración. Prácticamente los jugadores escarlatas no pisarán el coloso de Juan Díaz previo al cotejo, ya que regresarán al país hasta mañana.
No parece ser esta una medida del todo sabia, si nos enfocamos en el plano deportivo, debido a que para el combinado istmeño, su feudo no le representa un seguro de vida, y menos en eliminatorias mundialistas.
La Roja ha afrontado en casa 32 enfrentamientos de esta índole desde 1992, y no ha conseguido ganar ni siquiera la mitad: 14 victorias, 7 caídas y 11 empates.
Habría que agregar que Panamá solo ha salido vencedor en uno de sus más recientes cinco choques disputados en su coliseo en la eliminatoria.
Contra Jamaica, la historia tampoco se presta para sonar bombos y platillos: dos enfrentamientos, ambos finalizados en tablas 1-1 y 0-0.
El único registro favorable es en cuanto a los goles porque el combinado canalero contabiliza en su recinto 45 anotados por 23 encajados, para respectivos promedios por partido de 1.4 y 0.7.









