¿Para dónde mirarán los jueces cuando dos boxeadores se están dando trompadas arriba del ensogado? ¿En qué estarán pensando? Estas son las interrogantes que me hago cuando soy testigo de fallos tan descabellados como el que se dio el pasado sábado en Las Vegas, Nevada, en el pleito de título mundial que protagonizaron el puertorriqueño Miguel Ángel Cotto y el mexicano Saúl Canelo Álvarez.
Vi ganar al Canelo. Incluso, llevé mi puntuación de cada uno de los asaltos y, al final, mi balanza se inclinó hacia el lado del gladiador nacido en Jalisco, México, pero por una diferencia de tan solo dos puntos. Y seguro que esta es la apreciación de la mayoría de los fanáticos que vieron ganar al Canelo. Aunque aclaro que hubo otra parte que vio triunfador a Cotto. Lo cierto es que al final, ambos bandos coinciden en que fue una pelea pareja.
Entonces, si en el ambiente se respira que fue un pleito muy cerrado, ¿cómo es que estos jueces, Burt Clements, Dave Moretti y John Mckaie, vieron ganar al Canelo por 6, 8 y hasta por 10 puntos?
Es por estos disparates que deben llevar al congelador a este tipo de jueces. A que sean castigados para que se acabe de una vez por todas esta burla que embarra al boxeo.
Pero saben, no pasará nada. Y les doy un ejemplo que sucedió solo el año pasado, cuando el juez panameño Gustavo Padilla ofreció una tarjeta en la pelea entre Bernard Hopkins y Beibut Shumenov que despertó la polémica.
Hopkins se convirtió por injusta decisión dividida, pues debió ser unánime si no hubiera sido por Padilla en el campeón unificado más longevo en la historia del boxeo, a sus 49 años.
Padilla votó 114-113 a favor de Shumenov, veredicto que fue altamente criticado, incluso por la propia Asociación Mundial de Boxeo (AMB), lugar en el que hoy labora Padilla.
Tras esta metida de pata, se esperó que la AMB tomara alguna medida sobre el futuro de la carrera del juez Padilla, la cual nunca llegó. Un fallo tan grave como el de la jueza Cinthya J. Ross, que vio empatar en 2013 al Canelo contra Floyd Mayweather Jr. Recuerdo que fueron tantas las críticas y presiones que recibió Ross que tuvo que retirarse.
Les aclaro que no esperen que suceda lo mismo con los jueces del pleito Álvarez-Cotto. Es más, les aseguro que pronto volveremos a escuchar sus nombres para que así tengan el chance de seguir burlándose del boxeo.









