Su objetivo como profesional era obtener una licenciatura en diseño gráfico, pero la vida tuvo otros planes para él y lo convirtió en lo que hoy se le podría llamar "el tatuador oficial" de la Selección Mayor de Fútbol de Panamá.
Su nombre es Joel Villamonte, mejor conocido como "Pollo", y en una conversación con día a día reveló que para él es muy gratificante poder plasmar su talento en la piel de diversos jugadores de la Roja y, además, desveló una divertida anécdota con Blas Pérez.
"Yo nunca decidí ser tatuador, estaba estudiando en la Universidad diseño gráfico y trabajaba de seguridad en la Embajada de Estados Unidos, todo pasó un día que un amigo se quería tatuar y como yo sabía dibujar, él me pidió que lo tatuara, y yo le dije que no tenía máquina, hicimos una casera con un motor de VHS y lo tatué, y de ahí lo agarré de hobbie, se fue regando la voz en San Joaquín barrio en el que vivía hasta que decidí convertirme en profesional y dejé la Universidad. En esto me va mejor", expresó.
Esa "voz" llegó a los oídos de Eduardo Dasent, exjugador de la "sele", quien en 2012 decidió darle "la confianza" al "Pollo" para que le tatuara el nombre de su hija. Tras eso, otros jugadores fueron agregándose a su lista de clientes, entre ellos: Gabriel Gómez, Marco Sánchez, Darwin Pinzón, Valentín Pimentel, Armando Cooper, José Calderón, Luis Mejía, Luis Henríquez y el fallecido Amílcar Henríquez.
Al preguntarle cuál era el primer jugador que le venía a la mente por ser "relajado y quejón" al momento de marcar su piel con tinta, su respuesta inmediata fue Blas Pérez, quien se ha realizado trabajos con el rostro de Roberto "Mano de Piedra" Durán, Rubén Blades, entre otros.
"Blas es bien relajoso, hace bromas, se pone a hablar mucho y hasta inventa hashtags, cuando le duele dice '#suéltamedolor'. Él se la pasa bien en el estudio. También es el más flojo", confesó entre risas.
Joel Villamonte expresó: qué honor poder tatuar a los jugadores de la 'sele' y a otros artistas nacionales.
Joel "Pollo" Villamonte
4
jugadores más esperan el tiempo para poder tatuarse.
2012
fue el año en que tatuó a Eduardo Dasent, exseleccionado.
Joel Villamonte tuvo la oportunidad de tatuar por última ocasión a Amílcar Henríquez, quien perdió la vida el pasado 15 de abril.
"Recuerdo que Amílcar me llamó y me pidió que lo tatuara, el diseño era el personaje de la película "El títere". Cuando llegó al estudio se la pasó tranquilo, hablando poco y esperando para ver el resultado del dibujo. Estoy bastante seguro de que conmigo se hizo su último tatuaje", relató Villamonte.









