Luis Suárez abrió el marcador al inicio del segundo tiempo y el Barcelona amansó la intensidad del Sevilla para salir airoso ayer 2-0 en el partido de ida de la final de la Supercopa.
Con su victoria en el estadio Sánchez Pizjuán, el conjunto azulgrana dejó bien encarrilada la pulseada por el título que pone en marcha la temporada del fútbol española. El choque de vuelta se disputará el próximo miércoles en el Camp Nou.
El volante turco Arda Turan habilitó a Suárez con un magistral balón que bajó con el pecho, y el delantero uruguayo convirtió a los 54 minutos.
Tras recibir un pase del astro argentino Lionel Messi, Munir El Haddadi sentenció la victoria a los 81, apenas cinco minutos después de haber ingresado.
El ímpetu del Sevilla fue su gran recurso ante los campeones de la liga y la Copa del Rey, pero los dirigidos por el entrenador argentino Jorge Sampaoli no pudieron sostener la presión tras el descanso. Tampoco supieron generar jugadas de peligro, con apenas un remate a puerta en todo el partido.
"Estamos condenados a jugar al máximo nivel", comentó Suárez. "En la segunda mitad hemos hecho un gran partido, pero la Supercopa no está ganada".









