No vendo humo ni falsas ilusiones. Como panameño que soy, le doy siempre gracias a Dios por haber tenido la suerte de nacer en este hermoso e increíble país. Y es por esta razón que deseo de todo corazón que Panamá salga hoy con los tres puntos de Jamaica, en el arranque de las eliminatorias hacia el Mundial de Rusia 2018.
Sin embargo, tengo que confesar, como ya lo hice anteriormente, que veo con pocas posibilidades de que la Roja pueda dar un golpe de autoridad en el Independence Park, en Kingston, Jamaica.
Hoy lo fácil como periodista sería subirme a mi tabla de surf y entrar en la ola de mensajes alentadores, los cuales abundan tanto en las redes sociales como en diferentes canales de televisión.
Señores, los que me conocen saben que no es mi estilo. En este espacio que estrené en el 2003, precisamente en el nacimiento de este diario, siempre he plasmado lo que veo y analizo. Escribo mi verdad, la que defenderé con argumentos y mucho respeto.
Y es por esa razón por la que no puedo decir hoy que veo a Panamá saliendo de Jamaica por la puerta grande.
Incluso, a mí el empate me sabría hoy a victoria si se consigue, por las bajas delicadas que presenta la tropa panameña.
Aclaro que no es porque no tenga fe, sino porque hoy el Panamá que invadirá el campo de batalla, específicamente en el área de la defensa, no me irradia confianza.
Yo veo floja la defensa. Es la verdad que me estalla en el rostro, la que no puedo callar, aunque a muchos fanáticos y dirigentes del fútbol panameño les moleste.
No se puede tapar el sol con un dedo, pero hoy no estará en el campo el mejor Panamá. La defensa no mete miedo, es más, es el dolor de cabeza del técnico colombiano Hernán El Bolillo Gómez. Así lo dijo una vez pisó la tierra de Bob Marley.
La defensa de Panamá ha sufrido cinco cambios sobre la marcha, que incorporó a un veterano de mil batallas como Felipe Baloy que, aunque suene fuerte, no estaba en las páginas amarillas para ser titular. Pero la realidad de hoy, lo pusieron nuevamente como capitán.
Sé que Baloy es un líder dentro del terreno, con vasta experiencia. Sin embargo, tengo mis dudas sobre si a su edad, 34 años, podrá aguantar durante 90 minutos los ataques veloces de los artilleros jamaiquinos.
¿Y quién será la pareja del jugador del Atlas mexicano? Yo me inclinaría por el capitán y defensor central del Saprissa, Adolfo Machado.
Insisto, El Bolillo no debe arriesgar con otro jugador acompañando a Baloy como central. Pero si al final se inclina por Richard Dixon, en vez de Machado, solo espero que Dios escuche mis oraciones y nos agarre confesados.
No tengo nada en contra de Dixon. Es más, considero que es un jugador fuerte, que buscará implantar bandera. Sin embargo, creo que no posee la experiencia de un Machado ante el reto mayúsculo que es el arranque de una eliminatoria mundialista y, sobre todo, en patio ajeno.
Reitero, como panameño que soy y por el amor que le tengo a mi país, quiero que gane Panamá. Pero hoy solo veo posible un empate que, para mí, tendría un sabor a victoria.









