Me da igual el silencio del técnico colombiano Hernán El Bolillo Gómez. El que no haya querido darle la cara a la prensa, luego de los partidos amistosos de Panamá ante Trinidad y Tobago y México, se le respeta. Está en su derecho de hablar o no hacerlo. Es su decisión, e incluso, no es un pecado que envíe a su asistente Nelson Gallego a las conferencias para que le ponga el pecho a las balas, ahora que las aguas están turbias, en estos instantes en que se repite hasta el infinito que la Selección Mayor de Fútbol de Panamá tiene 12 partidos seguidos sin ganar, ahora que salta a la vista la falta de gol del equipo, que no anota más de un tanto desde el 31 de marzo de 2015, cuando se le ganó a Costa Rica 2-1 en el estadio Rommel Fernández Gutiérrez.
¡Sí, señor Bolillo! Le respeto su posición de mantener su código del silencio, pero ya es hora de que acepte que este barco que usted dirige no da señales de esperanza cuando se está a menos de un mes para que arranquen las eliminatorias de la Concacaf del Mundial Rusia 2018.
Entonces, ¿de qué quiere que hable la prensa panameña? ¿Desea usted que se mire hacia otro lado cuando hay una racha negativa que salta a la vista?
No es un secreto que los técnicos, como ha sido costumbre en el deporte, sobreviven en sus puestos con base en los resultados. Y con esto no quiero decir que El Bolillo debe renunciar ya a su cargo. Pero hay estadísticas que revelan que las cosas para Panamá, en estos instantes, no están pintando bien. Muestra de ello es que en seis partidos oficiales, todos en la Copa Oro 2015, Panamá empató cinco y perdió uno. Mientras, en los amistosos, esos que muchos llaman de mentiritas porque son para probar jugadores, la foja es de dos empates y cuatro derrotas.
No le pediré a El Bolillo que entienda sobre periodismo, pero acá hay una VERDAD que, como comunicadores, no se puede ocultar, que debe salir a la luz para que se tomen los correctivos, con el objetivo de que las cosas mejoren.
Le aseguro a El Bolillo que no existe en el mundo un panameño que quiera que usted, como técnico, fracase. Acá, todos desean de corazón, aunque muchos se hagan los hipócritas, que Panamá conquiste, por primera vez, una clasificación a un Mundial de Fútbol.
Repito, si El Bolillo no quiere hablar con la prensa, se le respeta su derecho, pero que no crea que con esto podrá ocultar la verdad que hoy estalla en su cara.









