@eagonzalezg
Odian al invicto peleador estadounidense Floyd Mayweather Jr. (47-0-0-26 KO), así de simple, esa es la verdad. Detestan su arrogancia, habladuría y prepotencia. Siempre lo han visto como el villano de la película, como el tipo que presume de sus riquezas, de sus hermosas y voluptuosas mujeres. Que no desaprovecha la oportunidad para subir fotografías a las redes sociales de sus mansiones, de sus millones de dólares y de sus automóviles carísimos.
Queda claro que para estos detractores no existiría mayor alegría que ver al filipino Manny Pacquiao (57-5-2-38 KO) acabar mañana con Mayweather Jr. en el MGM Grand Garden Arena, de Las Vegas, Nevada, Estados Unidos.
Para estos periodistas de Deportes del Grupo Epasa (día a día, Crítica y Panamá América) -8 de 15 en total-, el regalo perfecto de mañana sería ver a Mayweather Jr. mordiendo el polvo. Arrodillado ante Pacquiao, al que ellos, desde hace cinco años, siempre le pusieron el traje de héroe, capaz de cumplir el sueño dorado que por 47 pleitos han buscado.
Precisamente, estos mismos críticos aseguran que Money Man (como apodan a Floyd) ha construido un reinado de grandeza eligiendo a sus contrincantes en el momento correcto. Justo cuando han pasado su pináculo, antes de llegar a él, o fuera de su peso natural.
Al final estos opositores se la han pasado vociferando durante días esta pelea no me la pierdo yo porque abrazan la esperanza de ver, a través de la pantalla de televisión, que Pacquiao le arranque la cabeza a Mayweather Jr. para gozarlo.
Pero, atención, no se equivoquen. Estos mismos detractores no se atreven a sacar sus carteras, abrirlas y ponerles un precio a lo que han pregonado a los cuatro vientos porque hoy presienten que Mayweather Jr. ganará la denominada Pelea del Siglo.









