Contratado con la misión de conducir a los Warriors a la reivindicación en esta campaña, Kevin Durant no defraudó. Embocó el disparo de sus sueños, y Golden State está a una victoria de una barrida, una venganza, una postemporada perfecta y el título de la NBA.
Durant atinó un triple a 45.3 segundos del final y totalizó 31 puntos para que los Warriors vencieran el miércoles 118-113 a los campeones Cavaliers de Cleveland, con lo que mantuvieron su invicto en los "playoffs" 15-0 y con la ventaja de 3-0 en la final.
"Todo lo que yo buscaba es que ese balón se deslizara por la red", comentó Durant. "He trabajado toda mi vida en ese disparo. Cuando vi que entró, me sentí liberado. Nos falta un partido", agregó.
Los Warriors podrían proclamarse nuevos campeones hoy en Cleveland.









