El uso prolongado de dispositivos tecnológicos entre niños en edad escolar podría estar afectando su bienestar físico, emocional y académico. Una investigación publicada en la revista científica Enfoque de la Universidad de Panamá revela que seis de cada diez estudiantes de primaria utilizan dispositivos electrónicos durante más de seis horas al día, un tiempo que supera ampliamente las recomendaciones internacionales para este grupo de edad.
El estudio, titulado "Uso de la tecnología y su impacto en niños de primaria de la Escuela Franco Panameña Louis Pasteur, 2024", fue desarrollado por las investigadoras Madeline Caballero Aranda, investigadora independiente, y Odessa Aranda, docente e investigadora del Centro Regional Universitario de San Miguelito de la Universidad de Panamá.
La investigación tuvo como objetivo analizar los patrones de uso de la tecnología, identificar sus principales efectos sobre la salud y el desempeño escolar, y proponer estrategias para promover hábitos digitales más saludables entre la población infantil.
Para el estudio se utilizó un enfoque mixto, descriptivo y correlacional, con una muestra de 73 estudiantes de primaria. La información fue recopilada mediante encuestas aplicadas a los acudientes y a través de la Smartphone Addiction Scale–Short Version (SAS-SV), un instrumento internacional diseñado para evaluar el riesgo de dependencia al uso de teléfonos inteligentes.
Entre los principales hallazgos destaca que el 61.6 % de los niños utiliza dispositivos tecnológicos durante más de seis horas diarias, mientras que apenas el 1.3 % limita su uso a entre una y dos horas por día.
Asimismo, los dispositivos más utilizados son la televisión (24.2 %) y los teléfonos inteligentes o smartphones (23.8 %), lo que refleja una elevada exposición a las pantallas desde edades tempranas.
La investigación también encontró que más del 65 % de los menores utiliza la tecnología principalmente con fines recreativos, relegando las actividades educativas a un segundo plano.
Las investigadoras identificaron una relación entre este patrón de uso y diversas afectaciones al desarrollo integral de los estudiantes. Entre ellas sobresalen las dificultades de concentración, reportadas en más del 60 % de los participantes, además de síntomas físicos como dolores de cabeza, problemas posturales e irritabilidad.
Según las autoras, estos resultados sugieren que el uso excesivo de la tecnología puede incidir negativamente en el rendimiento académico, así como en la salud física, mental y social de los niños.
Como respuesta a esta realidad, el estudio propone fortalecer el papel de las familias, las escuelas y los profesionales de la salud en la promoción de hábitos tecnológicos saludables. Basadas en la Teoría de Promoción de la Salud de Nola Pender, las investigadoras recomiendan fomentar un uso equilibrado de los dispositivos digitales, incrementar la actividad física, fortalecer la supervisión parental y promover espacios de convivencia familiar libres de pantallas.
Las autoras concluyen que estos hallazgos aportan evidencia científica útil para el diseño de políticas públicas y programas orientados a la promoción de la salud infantil, en un contexto donde la tecnología forma parte de la vida cotidiana, pero requiere un uso responsable que proteja el desarrollo cognitivo, emocional y social de la niñez.
La investigación completa puede consultarse en la revista científica Enfoque de la Universidad de Panamá en el enlace https://revistas.up.ac.pa/index.php/enfoque/article/view/9167/6866









