Pareciera que la paciencia de cientos de familias se puede agotar. En los residenciales Villa Marina, El Pedrito y Villa Rosario en el distrito de Atalaya, abrir un grifo y no encontrar una gota de agua se ha convertido en una rutina que, según sus habitantes, se prolonga desde hace meses. Lo que comenzó como interrupciones esporádicas hoy representa una crisis que mantiene a numerosas familias dependiendo de camiones cisterna para cubrir sus necesidades más básicas.
Durante una reunión comunitaria celebrada el fin de semana, Yessenia González identificada como líder comunitaria dijo que los residentes dejaron claro que el problema ya no puede atribuirse únicamente a la sequía. Para ellos, existen interrogantes que las autoridades deben responder sobre la expansión urbanística del distrito y la capacidad real del sistema de distribución de agua potable.
Crecimiento urbano bajo la lupa
Uno de los principales reclamos de la comunidad apunta al acelerado desarrollo de nuevos proyectos habitacionales en Atalaya. Los moradores consideran necesario que las autoridades investiguen si la infraestructura existente fue diseñada para abastecer la creciente demanda generada por las nuevas urbanizaciones.
Los residentes solicitaron que se suspendan temporalmente nuevas actividades de las empresas promotoras mientras se realizan las investigaciones correspondientes y se determine si
el sistema de acueducto cuenta con la capacidad suficiente para atender tanto a las comunidades tradicionales como a los nuevos desarrollos.
Aunque no presentaron pruebas que vinculen directamente a las promotoras con la escasez de agua, insistieron en que es indispensable esclarecer si hubo una adecuada planificación antes de autorizar la expansión residencial.
La explicación oficial
Al encuentro asistió el director regional del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) en Veraguas, Aldo Vásquez, quien explicó que la prolongada sequía provocada por el cambio climático ha reducido significativamente la disponibilidad del recurso hídrico, afectando la producción y distribución de agua potable.
El funcionario anunció que la solución técnica planteada por la institución contempla la instalación de nuevas turbinas que permitan mejorar el abastecimiento hacia Villa Marina, El Pedrito y Villa Rosario.
Mientras estas obras se ejecutan, el IDAAN continuará abasteciendo a la población mediante camiones cisterna.
Sin embargo, para muchas familias esta respuesta resulta insuficiente.
"El agua que llega en cisterna no alcanza para todos", comentaban algunos residentes durante la reunión, quienes aseguran que deben organizarse para almacenar el líquido y priorizar su uso en labores esenciales como cocinar, asearse y lavar la ropa.
Un plan que apenas comienza
Yessenia González, quien forma parte del Comité Pro Agua de Atalaya, explicó que existe una coordinación entre la comunidad y la Dirección Nacional del IDAAN para ejecutar un plan de contingencia que también beneficiará a otros sectores del distrito de Santiago afectados por la escasez del servicio.
Como parte de las acciones inmediatas, se espera que esta semana especialista en geología visiten el área para identificar los puntos donde podrán instalarse las nuevas turbinas que reforzarán el sistema de abastecimiento.
No obstante, los residentes sostienen que la solución debe ir más allá de una respuesta temporal y convertirse en un proyecto integral que garantice el suministro durante los próximos años.
Una problemática que trasciende a tres barriadas
La crisis de agua que enfrentan Villa Marina, El Pedrito y Villa Rosario refleja un desafío que también se observa en otros sectores de Veraguas, donde el crecimiento poblacional, las condiciones climáticas y las limitaciones de infraestructura han puesto bajo presión los sistemas de distribución.
Especialistas en gestión del recurso hídrico han advertido en distintos escenarios que el desarrollo urbano debe ir acompañado de inversiones en infraestructura de agua potable, de manera que el aumento de viviendas no comprometa la capacidad de abastecimiento de las comunidades existentes.
En Atalaya, esa discusión ya forma parte del debate ciudadano.
Mientras los estudios técnicos avanzan y las autoridades prometen nuevas inversiones, cientos de familias continúan esperando que el agua vuelva a correr con normalidad por las tuberías de sus hogares. Para los residentes, más que una obra pendiente, el acceso permanente al agua potable constituye un derecho básico cuya garantía no admite más demoras.









