La controversia por el estilo de cabello afro en las escuelas de Panamá, que comenzaron esta semana el año lectivo, ha reavivado las acusaciones de racismo y discriminación porque algunos directores escolares pidieron un "certificado de afrodescendiente" para permitir a los alumnos el uso - dentro de unas normas generales - de trenzas, nudos, rastas o cabello natural.
El Ministerio de Educación en boca de su titular, Lucy Molinar, ha negado algún vínculo de esta cartera con la iniciativa del certificado que autentique la 'negritud', una solicitud extravagante e imposible porque la identidad afro "viene desde el autorreconocimiento, la historia y la cultura", como afirmó a EFE la activista Ninna Ottey.
La ministra incluso recordó que existe una directriz vigente desde marzo de 2023 que prohíbe la discriminación por razones étnicas o culturales en los centros educativos públicos y privados, y aseguró que "ya les mandó un comunicado a todas las escuelas para que se respete ese decreto".
Pero el hecho es que "este tema del certificado no es nuevo, ya en años anteriores" se han recibido denuncias al respecto, afirmó Ottey, coorganizadora del Proyecto Hijas de Alkebulan, una organización que se define como un programa de formación política y antirracista enfocado en la mujer.
¿Normas iguales para todos o discriminación?
En Panamá, las escuelas tienen un reglamento interno de obligatorio cumplimiento que regula el uso del uniforme y el estilo del cabello.
"Algunas escuelas han pedido" el certificado afro "porque algunos estudiantes han abusado un poco del decreto que facilita la expresión cultural (...) hay que entender que las libertades también tienen reglas y tenemos que atender unas reglas básicas de volúmenes del cabello, de condiciones del uniforme", dijo Molinar.
Las autoridades "sí indican que los reglamentos están para todos, pero a través de los años hemos comprobado que estas reglas no afectan de la misma manera a una persona con el cabello liso", aseguró Ottey.
La activista vinculó esto a un racismo velado y estructural que está lejos de superarse en Panamá, donde según el censo de 2023 el 31,7 % de la población se reconoce a sí misma como afrodescendiente.
La campaña '¡Mi identidad afro no se certifica!', impulsada por organizaciones afrodescendientes, explica que los niños y adolescentes de esta población enfrentan prejuicios que asocian su cabello natural con "desorden, falta de higiene, indisciplina o incumplimiento al reglamento", una situación que responde a estereotipos históricos.
Y también hay rasgos de una incomprensión derivada de la ignorancia.
"La gente no ha entendido que el cabello afro no crece para abajo, crece para arriba", y eso determina el corte. Asimismo, muchos peinados no han nacido a partir de una cuestión meramente estética: "las personas afrodescendientes nos trenzamos el cabello porque, aunque muchos no lo crean, lo tenemos delicado" y este estilo lo protege del agua y del sol, explica la activista.
En Panamá se celebra el tercer lunes de mayo y desde 2012 el Día de las Trenzas, establecido después de que varios colegios prohibieron la entrada a varias niñas que llevaban el pelo recogido con ese estilo bajo la excusa de que eran "peinados exóticos".
Un reglamento interno y el compromiso de los padres
En la entrada de la escuela Carlos A. Mendoza hay un cartel que le recuerda a los padres que "todo estudiante que no cumpla con lo pactado en el acta de compromiso en referencia al corte de cabello y tintes no podrá entrar a clases el primer día hasta que regule el corte adecuado".
Miriam Espinosa, la directora de este centro educativo público capitalino que atiende a 1.050 estudiantes, aseguró a EFE que no se le ha pedido certificado afro a ningún alumno, pero que hará cumplir el reglamento interno sobre el uso del uniforme y el cabello "que ha sido firmado por asesoría legal, la dirección regional" y hasta por la ministra Molinar para darle "más validez".
"Tengo un 60 % de padres de familia que cumple con el reglamento y un 40 % que quieren hacer que la dirección acate lo que ellos deciden. No señor, ellos deben acatar lo que la dirección y lo que ellos firmaron" al matricular a sus hijos, dijo la directora.
Sobre el estilo de cabello afro, Espinosa señaló que se acoge a lo establecido en la directriz que prohíbe la discriminación por razones étnicas o culturales en las escuelas.
"Yo sí les dije a los papás que ellos (los alumnos) pueden traer su cabello tejido o no tejido, y que lo único que yo no les voy a aceptar es que, aparte de su cabello original, me traigan postizos", porque eso no está previsto en la directriz, agregó. EFE









