¡Esto estuvo rico, rico! Farruko convirtió la noche del sábado en una verdadera celebración de la música panameña con “Manda La Plena Moh – El Concierto”, un espectáculo que reunió a estrellas nacionales e internacionales, una banda 100 % panameña y hasta un diablo rojo que terminó formando parte del show. El puertorriqueño regresó a Panamá para rendir homenaje a nuestra cultura y a los artistas que pusieron las primeras piedras del reggae en español.
Antes de la presentación principal, el público fue calentando motores con la animación de DJ. No hubo un cantante del patio encargado formalmente de abrir la noche, pero cerca de las 10:45 p. m. se escuchó un breve intro de “Pepas” y ahí sí, papá, la gente supo que había llegado la hora.
Farruko apareció, soltó un pedacito de “La Cartera” y arrancó con “La Playa”, remix que comparte con Myke Towers y Maluma, aunque ninguno de los dos estuvo presente. Desde que puso un pie en la tarima, el público panameño lo arropó con gritos y coreando sus canciones.

Una primera parte donde sonaron puros éxitos
La primera parte fue para recordar los temas que han acompañado los más de 15 años de carrera de Farruko. Sonaron canciones como “Cositas que hacíamos”, “6 AM”, “Obsesionado”, “Hola Beba” y otros clásicos que la gente se sabía completitos. ¡Ricura de uva!
Pero entonces apareció J Álvarez para interpretar junto a Farruko “Hacerte el amor” y la vaina subió de nivel. Después de compartir el tema, Farruko le dejó la cancha libre y J Álvarez prácticamente se tomó el escenario con éxitos como “Junto al amanecer” y “La pregunta”.
Mani, aquello se sentía como otro concierto dentro del concierto. La gente estaba activada, cantando y gozando como si J Álvarez fuera el artista principal. Era precisamente lo que Farruko había adelantado en entrevistas locales, pues más que una presentación tradicional, aquello sería una especie de festival por la cantidad de artistas invitados.
Cuando J Álvarez terminó su intervención, las pantallas comenzaron a mostrar videos acompañados de fragmentos de canciones emblemáticas del reggae panameño. Renato, El General y otros pioneros fueron recordados en un interludio que preparó al público para el verdadero corazón de la noche: el homenaje a Panamá.

Panamá se tomó la tarima
Renato fue el encargado de abrir esta segunda etapa con “Ojos Café”, su colaboración con Farruko. La presentación dejó clarito que el boricua no vino simplemente a aprovechar el sonido panameño, vino a reconocer públicamente a quienes ayudaron a construirlo.
Durante toda la noche, Farruko habló de su amor por Panamá, de su respeto por la cultura nacional y de la importancia que tuvieron los artistas y compositores del patio en el nacimiento del reggae en español y, posteriormente, del género urbano.
Después llegó Eddy Lover para cantar “Ay Dale”. Entre ambos se formó una pequeña demencia cuando Farruko quiso que su invitado interpretara más canciones y Eddy fingió que debía marcharse para otro evento.
“¡Tú sí eres panameño, eres enredador!”, le soltó Eddy en tono de relajo, dando a entender que Farruko le había dicho una cosa detrás del escenario y después salió con otra.
Pero Farruko no lo dejó ir así por así. Le pidió que cantara “Perdóname”, porque, según confesó, es una de sus favoritas. Eddy también complació al público con “Te gusta hacerla”, y allí la gente se dio duro recordando aquellas plenas que marcaron época.
Akim tomó después el control con “Barrio”, su colaboración con Farruko, y aprovechó su momento para soltar varios de sus temas más conocidos, entre ellos “Cómo es”, que originalmente comparte con Sech. ¿Y el público? Bueno, cantando como si le hubieran pasado el micrófono a todo el Figali.
Jeison Vega fue el siguiente en subir para interpretar “Hambre”. Además, Farruko recalcó que la banda que lo acompañó durante el espectáculo era 100 % panameña, otro detalle con el que reafirmó que Panamá no estaba allí como simple decoración: era protagonista del show.
Omar Alfanno, Kafu Banton y un homenaje con sentimiento
Uno de los momentos más especiales llegó con la aparición del maestro Omar Alfanno. Farruko no se cansó de destacar lo grande y emblemático que es el compositor panameño, con quien interpretó “#ELFREN”, una canción de mensaje cristiano.
Al terminar, el boricua le rindió tributo cantando “¿Qué hay de malo?”, una de las composiciones más reconocidas de Alfanno. Fue uno de esos momentos en los que la fiesta bajó un poquito las revoluciones para darle espacio al respeto y al sentimiento.
Luego entró Kafu Banton con “Godman”. Pero, oye, Kafu no se podía bajar sin tirar una de sus icónicas. Farruko le pidió “Vamos pa’ la playa”, otra de sus favoritas, y el colonense respondió como tenía que responder... repartiendo plena y poniendo a gozar al público.
El homenaje al país continuó cuando Farruko cantó un fragmento de “Patria”, de Rubén Blades. Fue su manera de dejar claro, una vez más, que el espectáculo era una carta de amor a Panamá y a todas las generaciones que han aportado a su música.
Un diablo rojo y más sorpresas para el cierre
La escenografía también tenía su buen toque panameño. A un costado de la tarima reposaba un diablo rojo que no estaba allí de adorno, pues terminó convirtiéndose en una pieza importante de la recta final.
Boza apareció para cantar “Vinculao”, su colaboración con Farruko en “Manda La Plena Moh”. Después se quedó con el escenario y demostró que él también sabe prender una tarima con canciones como “Ya Ya” y “Ratas y ratones”.
Más adelante llegó Tito El Bambino con un buen par de sus éxitos. Parte de su intervención ocurrió desde lo alto del diablo rojo, regalándole al público una de las imágenes más llamativas de la noche.
Cuando parecía que ya no podían salir más invitados, apareció Ñengo Flow para cerrar junto a Farruko la etapa de colaboraciones. El espectáculo terminó como tenía que terminar: por todo lo alto, con “Pepas”, brincadera y un público que todavía tenía energía para dar más.
Al final, Farruko cumplió lo prometido. “Manda La Plena Moh” no fue un concierto genérico al que simplemente le pegaron una bandera panameña. Fue un recorrido por distintas épocas, desde los pioneros hasta las caras actuales del género; una noche en la que Puerto Rico y Panamá compartieron tarima, pero en la que la plena panameña fue la verdadera homenajeada.









