Un magistrado estadounidense exigió este fin de semana que los archivos relacionados con la solicitud del visado estadounidense del príncipe Enrique, duque de Sussex, deben hacerse públicos el martes como muy tarde.
La Fundación Heritage, un laboratorio de ideas de ideología conservadora, había interpuesto una demanda contra el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para obtener información relacionada con el proceso de aprobación de dicho visado después de que las revelaciones del príncipe en su libro ‘Spare’ sobre su consumo de drogas generaran dudas sobre el proceso.
En su libro de memorias ‘Spare’ (En la sombra), el duque británico cuenta que consumió drogas cuando era adolescente, como cocaína y marihuana, y que incluso consultó con una mujer con «poderes», sin dar su nombre ni decir si era vidente, que le dijo que su madre, la fallecida Diana de Gales, aprobaba su decisión de iniciar una nueva vida en EE.UU. con su mujer, la actriz estadounidense Meghan Markle.
Los duques de Sussex, padres de dos hijos, se casaron en 2018 y viven en California desde 2020 tras su decisión de abandonar la familia real británica.
Heritage, radicada en Washington, quería que se hagan públicos los documentos de su entrada al país para que se sepa si el príncipe mintió sobre su consumo de drogas o si hubo un trato preferencial o irregular en su admisión.
En marzo de 2024, antes de las presidenciales de noviembre de ese año en las que Donald Trump resultó vencedor, este último dijo que no se le debería dispensar un tratamiento preferencial: «Si mintió habrá que tomar las acciones apropiadas», sostuvo sin decir si llegaría a expulsarlo.
A principios del pasado febrero, no obstante, dijo no estar interesado en echar de Estados Unidos al príncipe si se confirman irregularidades: «No quiero hacer eso. Le dejaré en paz. Ya tiene suficientes problemas con su mujer. Ella es terrible», dijo en declaraciones en exclusiva al diario The New York Post.