Más de una semana después del paso del tifón Haiyan por Filipinas, la ayuda humanitaria comienza a llegar a los residentes de las zonas afectadas, que tratan de reconstruir sus hogares reciclando los escombros que ha dejado tras de sí el desastre meteorológico.
Mientras los habitantes de Tacloban tratan de volver a la normalidad, autoridades y voluntarios de la zona trabajan las 24 horas del día para dividir los alimentos que ya ha recibido la zona y distribuirlos entre los afectados lo antes posible.
Según dijo a EFE Joel Espejo, un alto cargo del Ministerio de Bienestar Social y Desarrollo de Filipinas, desplazado en Tacloban, un equipo de voluntarios trabaja en turnos de 12 horas para organizar la distribución de los alimentos.









