Cuatro días después de que una montaña de casi 100 metros de deshechos se derrumbara sobre un barrio junto al principal vertedero de Colombo, la tragedia acompaña a los familiares de los desaparecidos, resignados ya a conformarse con arrebatar a la basura los cadáveres de sus seres queridos.
El vestíbulo del colegio Vidyalaya está lleno de personas que perdieron todo lo que tenían el viernes, cuando la montaña de basura del vertedero de Meethotamulla, en el municipio de Kolonnawa, se derrumbaba en el día en que Sri Lanka celebraba su año nuevo, causando 32 muertos, 11 desaparecidos y 10 heridos.









